martes, 13 de septiembre de 2016

Crítica clásica: Load de Metallica (1996)

Se cumplen 20 años de uno de los discos más controvertidos de banda de metal alguna. Y es que la posición de Metallica dentro del género era tan relevante hasta ese momento, que cada movimiento que la banda hiciese discográficamente era tomado muy en serio por la comunidad musical. Si bien con el álbum Metallica o Black Album (1991) se ponía un broche de oro a la época más brillante de esta banda, al mismo tiempo, se estaba dando paso a una nueva sonoridad más apegada a los años 90. Bob Rock, productor del álbum de ventas multimillonarias empujó a la banda liderada por Hetfield y Ulrich a rebajar la velocidad y trabajar en la contundencia. Si el resultado son canciones de gran factura como: Enter Sandman, Sad But True, Wherever I May Roam o Of Wolf and Man; pues podemos dar el experimento por un innegable éxito.

Pero ¿que ocurre cuando te relajas en los laureles? Pues que puedes pasar de liderar un cambio a simplemente dejarte llevar por las tendencias o finalmente, trabajar a rebufo de las mismas. 5 años sin sacar un disco para una banda como Metallica tenía que pasar necesariamente factura y además si como dirían los ingleses, haces un "twist" muy grave en el sonido reconocible de la banda, se pierde un poco de identidad y al mismo tiempo, a mucha gente que le enamoró ese carácter tan frontal, contundente y feroz de los primeros discos de la banda. Aún con esas premisas, no se puede negar que estamos ante unos compositores de buen nivel y sobretodo gracias al mínimo de calidad y carácter que ofrece James Hetfield a sus melodías. Es por eso necesario entender las dos facetas que aguardan al oyente ante este disco, destinado a ser en principio una obra doble junto a su hermano Reload (1997).


Lo que merece la pena...

La faceta de cambio mas positivo viene a través una visión del heavy metal y como novedad, el hard rock, más ligada a sus influencias como músicos. El blues, el folk, los elementos de jazz y algunas trazas de progresivo bañan este disco a veces con más fortuna y a veces con un cierto desequilibrio. Al mismo tiempo, las letras toman un carácter mas íntimo, personal y psicológico, dejando de lado las letras más trascendentales o salvajes. Todo ello se pretende mezclar con elementos más experimentales vistos en los años 90 a nivel de sonido de guitarras, efectos de voz o ritmos ejercidos por la batería. De todo ese mix de elementos, hay canciones que salen ciertamente beneficiadas como Ain't My Bitch, Wasting My Hate o The House Jack Built, que sin contarse entre las composiciones mas brillantes de Metallica, si que ofrecen una calidad notable y en buena medida, un sonido innovador.

La idea de introspección del artista se hace patente en Until it Sleeps, donde Hetfield sin dejar de lado ese blues/hard rock alternativo nos hace una referencia a la batalla de su madre frente el cancer. También vemos adaptaciones de ideas del Black Album (1991) con esta nueva sonoridad de la banda en King Nothing. Esta canción despunta por ser en gran medida la senda que muchos hubieran deseado que siguiera la banda en su totalidad y dejando de lado otras experimentaciones. Pero la realidad es distinta y se nos siguen mostrando más facetas, como la comercial en Hero of the Day, que a mi parecer acierta en la forma de ofrecer pasividad y agresividad. También el toque folk/country sabe tocar parte de la esencia de este disco con Mama Said. Pero claro, muchos de los elementos vistos en este párrafo ya suponen una traición para el oyente mas tradicional de la banda y que espera descargar toda su adrenalina a través del minutaje del disco. Claramente, es el disco que mas pide del oyente a la hora de ser escuchado y sobretodo en tres bastiones de gran calidad pero de igual intensidad que cierran lo apartado de aquello que suma positivamente en este disco: Bleeding Me, Thorn Within y finalmente, la épica The Outlaw Torn.

Los elementos desacertados...

Todo este conjunto nombrado, sin estar ausente de taras sabe dignificar el disco, pero hay una serie de errores que hacen que estos ya no greñudos Metallica, tropezaran en esta publicación. Primero, ciertas canciones que se pueden considerar experimentos no tan acertados y que les falta un poco de sustancia, como 2 X 4 o Cure, alguna canción que no me dice nada en absoluto, Poor Twisted Me o finalmente una canción que me saca una mueca rara hasta que le pillo el tranquillo y me parece simplemente entretenida, Ronnie. Pero claramente, hay una característica de este disco que perjudica incluso a las buenas composiciones y que es resultado de esa búsqueda de desaceleración y que en verdad, igual que Zapatero cuando decía esa palabra, tras ella había otra más cruda a tener presente, crisis.

Y es que siendo sincero, si bien en un principio también me afectó el hecho de que las guitarras de este disco estuvieran afinadas medio tono más graves (es decir, en Re sostenido), eso al final lo he ido entendiendo como un factor que da identidad a los Loads. Pero cuando siento que el compás de buena parte de las canciones va más lento de lo que consideraría natural en ellas, eso hace que por momentos me resulten mucho más densas e inaccesibles de lo que debería. Para ser exactos, los ritmos de las canciones contundentes del álbum Metallica, tenían un poco más de velocidad que las lentas de este; y si bien consideraba que esas canciones tenían un ritmo al dente y muy enfático, en este caso parece que la pasta se les ha pasado un poco. Por eso, veo este disco como un plato que podría haber resultado mucho más fácil de digerir, pero que se ha elegido la densidad y pesadez (que no contundencia) casi por hacerse los interesantes y sobretodo pensando en un músico como Lars Ulrich.

Load, es un disco que rompe en buena medida con aquello que la banda había sido hasta el momento. Si bien Black Album, ya daba señas de un cambio, este se dio en el momento y forma justos y necesarios. Pero en este caso nos encontramos ante un disco que siendo bueno, un ejercicio sincero y con unas cuantas canciones notables; va muy a la estela de sus tiempos y en cierta medida adolece de una cierta falta de comprensión del rumbo que debían tomar. Algunos augurarán que bandas como Megadeth con Youthanasia (1994) o Cryptic Writings (1997) o Anthrax con Sound of White Noise (1993) tomaron con más dignidad el sonido acertado del metal alternativo y de los noventa; y no lo negaré. Pero Metallica arriesgó un poco más diluyendo un poco su sonido, mirando en su baúl de los recuerdos musicales y finalmente tropezando aparatosamente... pero sin pegársela de morros con el suelo. 

Nota: 7,2

1 comentario:

  1. Yo creo que con esta línea que siguieron a partir de load,engrandecieron a grupos como Megadeth,Antrax y otros tantos de grupos de este estilo!!!
    Por mí Bravo por ellos!!!!💪🏼👍🏼🤘

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