viernes, 10 de abril de 2015

Crítica clásica: Crazy World de Scorpions (1990)

Las personas tendemos a clasificar la vida de la gente y sobretodo la de los artistas por etapas: la de formación, la de evolución del estilo, la de consolidación, la decaída... tal vez alguna remontada y finalmente el retiro. Si ponemos la vista atrás hacia 1990, Scorpions estaba en un momento bastante dulce de su carrera musical, discos bien consolidados en los 80, un buen número de ventas, conciertos de gran formato. Dentro de lo que cabe (que es mucho) estos alemanes que habían ascendido poco a poco los escalones de la fama ya estaban arriba disfrutando de las vistas.

Su anterior disco, Savage Amusement (1988) se había colocado entre las 5 primeras posiciones en un Estados Unidos en el que Michael Jackson se estaba comiendo con patatas cualquier intento de despuntar más allá del número 2. Encima estamos hablando de unos alemanes, con lo cerraos que a veces son los estadounidenses, la cosa ya era muy loable. Entonces ¿que faltaba? Pues vender un poco más, que el mercado aún lo permitía. Pero siendo bien pensado, me imagino que lo que les movía era el hacer música y seguirse descubriendo como músicos 25 años después de su formación como banda. Por eso a finales de 1989 empezarían a trabajar en nuevos temas y con la nueva década los grabaron.

La formación seguía siendo la clásica con Klaus Meine entregando sus cuerdas vocales a la causa, Rudolf Schenker y Matthias Jabs componiendo y dándole a las seis cuerdas, Francis Bucholz en las cuatro cuerdas del bajo y Herman Rarebell tras los parches y componiendo. Lo único que cambiaba era el productor, ya que Dieter Dierks era reemplazado por Keith Olsen, que había intervenido en discos de Heart, Whitesnake, Ozzy Osbourne o en bandas sonoras muy exitosas como Flashdance o Footloose. Con ese cambio tal vez buscaban llegar al nivel de Aerosmith en producción y lograr enganchar más a un público que ya de por si era amplio. ¿Y porqué Aerosmith? Porqué con su disco Pump (1989) habían logrado colarse en el número 5 de las listas americanas y el 3 de las inglesas, vendiendo entre 8 y 9 millones de copias gracias a la mano divina que les había resucitado.

Otro tema a parte es lo de las baladitas ¡válgame! Con Aerosmith y Guns N' Roses las baladas rock estaban muy de moda y adivinad quien era cojonudo haciendo baladas, Scorpions. Entonces tenemos las cosas claras, para triunfar en aquellos tiempos con un disco de hard rock se tenía que ser rebelde, divertido, baladero, tener una producción muy límpia, ser épico hasta que te planten una estatua, saber ser pegadizo, tener una buena promoción, pensar más como un estratega que como un músico, hacer postureo en los programas de la tele,.. Scorpions tenían muchas de esas cosas en su mano, pero siempre he pensado que como músicos han sido más naturales y se han adaptado a cada época con los recursos que ellos mismos tenían, el mayor, su talento.

Scorpions, como siempre, preparados para la acción
Sin más distracción entremos en la materia del disco con Tease Me Please Me. Una canción cañera desde el primer segunda, que nos prepara para un sonido Scorpions más parejo a Mötley Crüe o a Ratt, con un riff de esos que en aquellos años hacía furor. Pero con la voz de Meine no hay confusión posible y la canción te hace mover el pie y la cabeza al compás, realmente inspirada la composición. El estribillo como no sigue un poco los principios del glam metal, pero que alguien se atreva a decir que es mala la canción. A parte ese efecto de tocar una nota a palo seco pum, pum, pum es muy típico del estilo y por momentos me recuerda el buen feeling que me dan las canciones de Twisted Sister. Encima en el videoclip, te colocan a una chica guapa para deleitar los ojos, muy listos.

Lo mismo con Don't Believe Her, que parece una versión más electrificada de Round and Round de Ratt. No es tan impactante como la que abre el disco, pero es una buena continuación de ese subidón que pega la primera y sabe dejar con ganas de saber que será lo próximo, lo que ocurre es que bueno por el momento muestra menos variedad de la que he visto en otros discos de los Scorps. En cambio cuando llega To Be with You in Heaven, se tiende a la balada rockera. Lo que ocurre es que de alguna forma la canción tropieza según los principios de mi mente y me resulta a ratos agradable pero a ratos flojilla. A partir del minuto 2:40 la cosa queda más arregladilla y el solo de guitarra la coloca más a mi gusto pero poco, lástima. 

Scorpions - Tease Me Please Me (1990)


Pero siempre tiene que haber esa canción que me ponga los vellos como agujas al escucharla, da igual lo conocida que sea o lo escuchada que la tenga, la jodida siempre esta ahí. Wind of Change es el paradigma de balada magnífica que desde sus silbidos que te susurra en la nuca, hasta su melodia tierna y cálida te dan buen rollo y sobretodo si eres de los que le gusta viajar de noche y se pone la radio para disfrutar más del trayecto. Curiosamente esta compuesta íntegramente por Meine como referencia a la caída del Muro de Berlín en 1989. La letra intenta ser esperanzadora hablando de una gente del mañana que tiene que ser mejor y estar más hermanada como si un sueño se hubiera cumplido. El solo es sencillo pero de esos sentidos y solemnes.

Restless Nights es de esas canciones que nos vuelve a los sonidos glam metal pero con una gran elegancia digna de estos alemanes o de como lo hacían Whitesnake. Una canción con pelotas y carácter de esas que te hacen poner un gesto serio y subir el puño con orgullo, como un espartano.
En cambio, Lust or Love es más positiva y épica y demuestra como el cambio de productor del disco, modernizó su sonido y lo volvió más crujiente. El estribillo es muy coreable y el solo de guitarra está bastante esmerado, es como tener una canción pop de los 80 y volverla heavy, una maravilla. Algunos pensaran que por decir eso se me ha mezclado la medicación con alguna droga, pero no, la idea es que si compones bien y tienes una canción con gancho, si le queda bien la distorsión y el carácter, pónselo.

Scorpions - Wind of Change (1990)


Llegamos a un sonido bastante contundente a lo Guns N' Roses con Kicks After Six, una canción magnífica, con mucho cuerpo y malota. Su riff y el estribillo con ese ¡u-u-u-uuuhh! es pegadizo hasta la médula y me lo quedaría hasta el fin de los tiempos. Es una de las cúspides indudables del disco y es de las canciones que hace que me esté buscando el vinilo con ganas. Le sigue Hit Between the Eyes que de nuevo mezcla inteligentemente una entrada potente de guitarra con unos coros que se pegan en el fondo del cerebro y que son muy recomendables para una buena fiesta de headbangers animada. Tal vez no es tan cojonuda como la anterior porqué el riff me parece un pelín menos goloso, pero no por mucha diferencia.

En muchos sentidos este disco se parece a Slip of the Tongue (1989) de Whitesnake, por canciones tan densas y a la vez de calidad como Money and Fame. Su ritmo lento con una guitarra cortante me apasiona y me recuerda aquellos tiempos que la música más popular podía ser perfectamente heavy y no ser nada malo por ello. Crazy World, que da nombre al disco, resulta atractiva justo por lo contrario, su agilidad. Pero el disco acaba con la otra gran balada reconocida que contiene, Send Me an Angel, que es un poco menos épica que Wind of Change pero que no por eso es igualmente bonita y un destacable cierre para el disco. Con unas pocas guitarras solistas puestas por Rudolf Schenker, su magia se encuentra en la sutileza.

Scorpions - Kicks After Six (1990)


Scorpions ha vendido más de 7 millones de copias de este disco y evidentemente se ha convertido en uno de sus clásicos. Eso si, su estilo era sumamente caduco ya que este estilo hard rock y heavy tan influido por lo glam estaba a las puertas de ser pisoteado cruelmente por las gruesas botas del grunge. Por suerte fueron listos y supieron sacarle brillo a los muebles y venderlos antes de que pasaran de moda. Con los años se descubre en el un gran disco con canciones de indudable solidez y estoy bastante seguro de que más allá de él, jamás han vuelto a sacar un disco tan bien unificado y con tanta garra. Estos alemanes consiguieron todo aquello a lo que podían aspirar tras años de vérselas desde los pequeños mercados, hasta la fama internacional. La clave es ¿que hicieron luego?

Nota: 8,5

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