miércoles, 11 de marzo de 2015

Crítica clásica: Animal Magnetism de Scorpions (1980)

Cuando hago una crítica, procuro coger el disco que veis al inicio y desplegarlo hasta mostrar el "gran paisaje" que tiene, la "gran historia" detrás de él y por último, que nivel de calidad posee. Lo difícil es cuando te decides a hacer una especie de investigación a lo grande analizando el desarrollo de una banda. Porqué en este caso he tenido que ir más al detalle y ver como evoluciona la fórmula y sus músicos, ya que sería una tontería pensar que estos tíos seguían siendo exactamente iguales a los que vimos con Taken by Force.

Si claro, tenían el mismo carnet de identidad, más o menos la misma cara y seguramente no se habían olvidado de tocar las canciones que habíamos visto anteriormente. Pero todo evoluciona y si bien creo que con el disco anteriormente analizado tocaron un pico musical en su carrera, creo que de manera sutil reconducieron su sonido de manera muy inteligente para la nueva década. Los 80, iba a ser la década en la que el heavy metal se consolidaría hasta el punto de llegar a sus extremos más comerciales y entre los que sacaron provecho de eso, estaban Scorpions. Con eso no quiero decir que los alemanes se volvieran unos heavys de pura cepa, no, seguían haciendo hard rock (que es más suave que el heavy en letra y dureza), pero si querían meter alguna canción que se acercaba al metal, no ponían pegas.

Pero antes debo hacer una advertencia, el término metal en los 80 era menos purista y aunque hay muchos grupos heavys clásicos con todos sus principios, hay otros que como he dicho antes cogieron el sonido y "la pose" y las hicieron más accesibles. Por poner ejemplos claros del mismo año 1980, Judas Priest sacó al mercado British Steel, que los acercó al gran público. Accept publicó I'm a Rebel, un disco muy sólido, comercial y pegajoso (en el buen sentido). Iron Maiden sacaba su esplendido debut y Ace of Spades de Motörhead, Back in Black de AC/DC, Women and Children First de Van Halen o The Game de Queen, nos enseñaban a bandas en el cenit comercial de su carrera.

Ese fue sin duda un año revolucionario para el rock duro y Scorpions, que ya se veían rodeados de tanta superpotencia con grandes discos en grabación, fue de los primeros en sacar el suyo. Pero claro, eso es lo que ocurría mirando al exterior, pero en esa época se estaba solidificando la nueva formación que tenía la banda. Después de la marcha de Uli Jon Roth, se buscó un guitarrista que cubriera la plaza para el que sería su siguiente disco Lovedrive (1979) en el que tuvieron que escoger entre Michael Schenker (hermano del guitarrista líder de la banda y todo un portento) o Matthias Jabs. Eligieron a Schenker y despidieron a Jabs que les había hecho de sustituto de Jon Roth durante conciertos y grabaciones y la jugada les salió como el culo.


Cuando ya daban por supuesto el regreso de Michael Schenker y lo anunciaron en la gira (importantísima) por Estados Unidos de 1979, este les dejó más tirados que un fuet y bien seguro que avergonzados, llamaron a Jabs para que regresara. Pero la realidad es que el regreso de este a la banda, les sirvió para tener sangre nueva dentro del grupo y alguien con suficiente ímpetu para seguir creando música de calidad. Hoy veremos los fundamentos de esta nueva época para los alemanes, que nos ayudaran a ver una sutil pero constante evolución que a mi parecer jugó un importante papel en lo que se vería los siguientes 10 años en el género.

Un pequeño inciso es que el productor del disco, al igual que en Taken by Force, es Dieter Dierks, su "productor de toda la vida", teniendo al timón del sonido un hombre con suficiente cabeza como para dejar que ellos con naturalidad crecieran como músicos sin dejar de tener un sonido distintivo. La portada de nuevo trajo la controversia, ya que para muchas feministas igualaba la figura de la mujer al perro sumiso del hombre, su dueño (he de admitir que hasta a mi pensar en esa idea me resulta molesto). Esta fue hecha por Storm Thorgerson, un visionario de la compañía Hipgnosis que había hecho portadas como la de The Dark Side of the Moon de Pink Floyd (1973) o para Led Zeppelin en Houses of the Holy del mismo año 73. Sin más, entremos en materia.

Todo empieza con Make It Real, que suena plenamente a las canciones hard rockeras de Scorpions. Pero si lo notáis, la guitarra rítmica tiene una pulsación más parecida al heavy. Es echarle más especias al caldo, pero la receta sigue siendo la de toda la vida, con una guitarra solista muy melódica que adorna de fondo todo el tema. El cambio suave que da al minuto 2:38 entra dentro del manual de Scorps para principiantes. Por otro lado, Don't Make No Promises (You Body Can't Keep) demuestra esa faceta más descarada y cañera que pillaría el heavy en los 80 y que luego las bandas de glam harían degenerar ya a mediados de los 80.

Scorpions - Don't Make No Promises (You Body Can't Keep) (1980)


Lo alucinante es como la voz de Klaus Meine en este disco es increíblemente raspada y llena de carácter y descaro. Hold Me Tight, por ejemplo, sería muy similar a los himnos headbangers que nos iban a regalar otras bandas ese mismo año. Estaban endureciendo su sonido y cada vez estaban más cerca de un Hell Bent for Leather (1979) de los Judas que no del Back in Black (1980) de los AC/DC. Todas eran buenas opciones, pero encaminaron su sonido a lo crujiente y duro y almenos en este disco, no tanto a lo simplemente cañero y comercial. El fallo es que me parece esta canción un poco menos elaborada que las anteriores, eso si, sin desentonar nada con el conjunto.

La siguiente es de mis favoritas, porqué es realmente de las que te hace seguir su ritmo enganchoso con el cuerpo. Twentieth Century Man es un hard rock con mucho groove (ritmo heredado del funky) en el que el bajo del principio ya te marca el camino a seguir. Y es que a algunos les parecerá una suprema gilipollez, pero mucha de la evolución que dio el heavy en los 80 fue gracias al ritmo heredado de la música discotequera. Ya se que los relamidos me dirán: ¡No! Fue el punk el que decidió mucha de la música veloz de los 80. Pero no seáis cerrados, porqué que yo sepa en Dinasty (1979) de Kiss, la supuesta influencia de los Sex Pistols o New York Dolls palidece ante la música disco.

Scorpions - Twentieth Century Man (1980)


A parte me encanta el significado que le saben dar a ciertas letras, hablando de en que nos hemos convertido las personas del presente (bueno del presente del disco). Volviendo al repaso, tenemos Lady Starlight. Es tan bonita que despunta en un disco rudo y rebelde como una flor en el yermo. No es que lo demás sea malo, ni de coña, pero es que haciendo baladas rock, Scorpions son ejemplares. Si el disco con las otras canciones es destacable, con esta levanta el vuelo a través de pequeñas florituras. El solo es maravilloso y se que suena ñoño el término pero me da absolutamente igual, con cosas así mi sensibilidad sale y aunque no me sale la lagrimita, me noto un fuerte abrazo en el corazón.

Falling in Love, es como la Living After Midnight ( del British Steel de Judas Priest, 1980) de este disco. Es constante, contundente y congratulante, el CCC que todo himno heavy ha de tener ¡cagüen diez! Y es que es cosas como estas las que me demuestran que Scorpions había evolucionado  se adaptaba a los nuevos tiempos. Siempre tenían algo que ofrecer acorde a las modas, pero por su talento y porqué cuando la cosa les ha ido bien es porqué vivían a tope y con ganas la actualidad musical. Entonces llega un pequeño bache del disco, Only a Man. La canción tiene calidad y es más grave que el resto, siendo realmente heavy. Tiene puntos melódicos guays, pero hay algo que hace que no brille tanto.

Scorpions - Lady Starlight (1980)


Para muchos fans la parte final de este disco es como la gran traca, pero permitidme dudarlo. Y si, The Zoo es una gran canción pero no creo que sea muy superior a lo visto hasta ahora en el disco. Mezcla tensión heavy con dramatismo hard rockero, me resulta entretenida pero un poco cansada para 5 minutos y pico de canción. Lo mismo me ocurre con la sombría Animal Magnetism, lo que el sentimento queda más paliado por su sonido exótico. Creo que esperar 4 minutazos para un solo tan breve, aunque siniestro es demasiado. Tiene algo de arábigo hipnotizante, pero es un closer demasiado palizón para el disco, tal vez la que menos me gusta del disco, siendo simplemente buena.

Si no fuera por esta parte final más desgastada del disco, tal vez me hubiera enganchado a este disco del todo. Pero forma parte del proceso de crecimiento amigos. Digamos que se estaban pasando a lo heavy y con Uli Jon Roth fuera del carro, lo de componer canciones largas resultonas no les era tan fácil. Pero por otro lado, tengo que loar que con este disco pusieron otra piedra más que dio fundamentos a su leyenda como banda. La idea resulta insistente por mi parte, pero no puedo evitar hacer un símil entre Judas y Scorpions en los años 80, por su riquísima aportación al rock duro. En un par de semanas, veremos como se consolida su renovación.

Nota: 8

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