viernes, 5 de febrero de 2016

Crítica: Dystopia de Megadeth (2016)

Si hace poco estábamos repasando el legado del "ayer" de Megadeth, hoy nos toca poner atención al último disco recién salido de los caballeros de Dave Mustaine. Todo el mundo esperaba una gran mejora respecto a su antecesor, Super Collider (2013), ya que sin ser un bodrio absoluto, demostraba ser el enésimo intento fallido de Mustaine de realizar un disco comercial. Eso si y aunque poca gente se atreva a decirlo, había temas realmente rescatables como Off the Edge, Dance in the Rain o Beginning of Sorrow, que demostraban que incluso en horas bajas, las buenas ideas fluyen. Pero claro, la historia no terminó ahí ya que muchos fans viendo una especie de declive con la alineación actual (con Shawn Drover en la bateria y Chris Broderick en la guitarra), pedían el regreso de la alineación clásica que vimos en Rust in Peace. Según nos cuenta Mustaine, Drover y Broderick decidieron dejar la banda e irse a otro proyecto, viendo que un sector de los fans (la verdad, no me incluyo) los querían fuera. Entonces, en ese punto es cuando empieza la historia de Dystopia...

Poco antes que los ahora ex miembros de Megadeth marcharan, Mustaine ya estaba trabajando en nuevos riffs para el sucesor del disco de 2013. La idea, revitalizar a toda costa la monstruosa energía por la que era conocida su banda. Pero con la marcha de los dos miembros, el trabajo de Mustaine y Ellefson se ralentizó un poco; empezaba una época de negociaciones con Marty Friedman y Nick Menza. La cosa no dio frutos, por lo tanto no había opción de tener de regreso la mitológica alineación clásica. A titulo personal, hubiera sido interesante, pero igual que la reunión parcial de Guns N' Roses que se está dando actualmente, no aseguraba nada. Cuando pones sangre nueva y fans enfervorecidos de nuevo y gran material, es cuando de verdad las cosas se ponen interesantes... Y ¡vaya dos fans! Chris Adler (Lamb of God) y Kiko Loureiro (Angra), son el claro ejemplo de los músicos que crecieron con Megadeth y que tienen una visión de la banda, que al entrar en ella, querían cumplir.


Con un Adler y un Loureiro recordándole a Mustaine como debía sonar el Megadeth que ellos querían, siguieron trabajando en el proyecto que hoy tenemos entre manos. La primera muestra del nivel que estaba tomando el disco vino con Fatal Illusion y el resultado era muy satisfactorio. Una entradilla con acordes apegotonados como ladrillos y muy mala leche ya me ponía los dientes largos, Ellefson con el bajo amenazante subía las expectativas. Y bueno, cuando empieza la melodía es cuando la cosa se pone más interesante, un riff muy heredero de la época Rust in Peace (1990) mezclado con roturas de tempo y adornos a lo Peace Sells (1986) más melódicos. Una melodía que si bien no llega al nivel de antología de las grandes obras de la banda, deja una muy buena impresión. El solo de guitarra como siempre en esta banda es técnico y feroz, por lo tanto Loureiro se ha acoplado al estilo de forma genial. El zapato de Cenicienta es de su talla.

Si con la presentación del primer single la cosa se ponía interesante, el segundo era simplemente demoledor. The Threat is Real desde el momento en el que la voz femenina se fusiona con la guitarra en modo motosierra de Mustaine y esos toques de parche de Adler, me hacen arder de deseos de más. La canción evoluciona al estilo visto en Endgame (2009) cosa que es esperanzador. Igualmente debemos tener en cuenta que este disco es más grave en afinación que lo anterior visto ya que la voz de Mustaine hacia 2012 dijo basta. Conciertos cantando a lo Mickey Mouse dolían demasiado en el alma de los fans y bueno, en estudio se ha sabido remediar con solvencia. Eso si, no espero ninguna pirueta vocal como en Tornado of Souls, ni nada parecido. De nuevo el solo es para caer de culo y me imagino que si la primera vez que escuchas el disco desde el principio, el primer impacto es inmejorable con este tema.

Megadeth - The Threat is Real (2016)



Dystopia, que es la segunda canción en el álbum y tercer single del disco me parece otro enorme aporte. Primeramente por su regusto más melódico y digamos orientado a ese sonido que Megadeth retuvo entre Countdown to Extinction (1992) y Youthanasia (1994). Como he dicho antes, no esperemos grandes acrobacias vocales, pero el estribillo merece mucho la pena. Quien despunta en este tema, de nuevo es Loureiro con su habilidad solista, que ciertamente en este caso recuerda al trabajo de Friedman en el disco de 1992, perfecto. Los cambios de riff de la parte final, intercalados con solos, suben la moral hasta del más despistado. Damos paso al siguiente tema, Death from Within, que se muestra machacón de primeras y melódico en el estribillo. Me perdonareis las constantes referencias, pero en gran medida me trae a la mente ciertas sonoridades vistas en Thirteen (2011). El resultado es notable y el pulso de Chris Adler le da variedad. El periodo entre el minuto 2:50 y el 3:28 es el de más calidad por su sonoridad dura y con escalas de guitarra eufóricas.

Megadeth ha sabido jugar bien las cartas en esta primera mitad de disco y en Bullet to the Brain se fusionan sonidos nuevos dentro de la discografía de la banda junto a referencias al pasado. Esta canción está más basada en el pulso rítmico (algo nuevo) y ciertas escalas muy densas (como en Peace Sells). Canción de nivel notable con la que aprovecharé para hacer una pequeña pausa para tratar el tema polémico de este disco, sus letras. Veamos, aunque mi ideología siempre ha sido muy progresista y de izquierdas, siempre he sabido que el arte es una forma de expresión en la que cada uno plasma sus sentimientos. Es decir, por mucho que yo no esté de acuerdo con el señor Mustaine (que tiene una tendencia más de derechas) en lo que expresa, tenemos que respetar que para que su arte llegue al máximo nivel de calidad que él puede dar, debe expresarse como lo sienta. Puedo pensar que no estoy con Mustaine en The Threat is Real, en la que ve la entrada de inmigrantes en su país como la entrada de buitres y la idea del Mesías asesino de otras religiones como amenaza.

Megadeth - Dystopia (2016)


Cada uno tiene derecho a valorar lo que quiera, en mi caso, me encanta la diversidad de opiniones en este mundo, mientras alguien no me quiera imponer la suya. Eso si, debo decir que creo que Mustaine debería investigar otros temas de los que tratar, ya que si bien hay canciones como Fatal Illusion que tratan temas de espíritus vengadores, la mayoría del contenido es puro politiqueo. Volviendo de nuevo al disco, damos paso a la sexta canción del disco. Post American World, diría que es de lo menos inspirado del disco, ya que aunque no puedo negar que tiene garra, la canción no hace nada especial, ni tiene un estribillo espectacular, ni un estribillo que sea el colmo de la originalidad. Del minuto 2.41 al 3:27 ocurre aquello que hace la canción más destacable. Evidentemente, la parte solista cumple sobradamente.

Entradilla acústica para Poisonous Shadows, cosa que puedo aceptar ya que otras grandes canciones como Foreclosure of a Dream también lo tienen. Lo que más me gusta es su tono siniestro y esas guitarras que se anudan por encima de los coros femeninos. La canción hablaría de esos sentimientos de culpa y pesadillas que nos persiguen, tal vez al haber hecho algo malo. Su tono épico y sus arreglos orquestrales le añaden un gran potencial a la canción. Mi mente viaja con esta canción a los tiempos de Youthanasia (1994) cuando Megadeth se trabajaba muchísimo los arreglos de las canciones y la producción. Otra entrada acústica muy lograda da paso a la instrumental del disco, Conquer or Die! que demuestra grandes intenciones y muy buena calidad, pero que si quería llegar a la excelencia, tendría que haberle concedido más tiempo y trabajarse bien transiciones, ya que estoy seguro después de escuchar Peace Sells y Rust in Peace, que Megadeth sabe hacer musica instrumental progresiva.

Megadeth - The Emperor (2016)


La parte final del disco saca los dientes con Lying in State, que sonoramente es una apisonadora en la que Chris Adler crea una densidad con la batería digna de ser resaltada. A mitad de canción la canción hace un pequeño movimiento en el que Adler sigue el mismo ritmo pero dandole al ride (plato que se situa normalmente a la derecha y que sirve para marcar el ritmo). Bastante salvaje y aunque no es de mis favoritas, me gusta y encaja muy bien en el disco. Lo que son las composiciones originales acaban con The Emperor (ya que Foreign Policy y Melt the Ice Away son covers notables pero que no considero que deban afectar a la nota del disco). En ella veo un tema que jugando a los puzzles como he hecho a lo largo de la crítica, encajaría en Countdown to Extinction sin duda. Un ritmo más divertido y accesible que las canciones más puramente thrashers de la banda, esta canción es un gran cierre. Loureiro ya se lleva mi mas sentida reverencia por su trabajo técnico, impresionante.

No me voy a ir por las ramas más, Dystopia es un disco que merece la pena. No se puede considerar a la altura de sus obras más monumentales; pero si que junto a Endgame (2009) es de lo mejor que ha sacado Megadeth desde el lejano Youthanasia (1994). Sus imperfecciones van ligadas a unas pocas canciones que sin sonar mal, no aportan nada nuevo. Por otro lado, algunos de sus temas se podrían considerar grandes clásicos del Megadeth moderno (el que va desde 2004 hasta ahora). No ha sido poca la crítica la que ha recibido Mustaine por sus letras conservadoras políticamente hablando. Con perspectiva creo que irá ganando reputación y será un disco que se recupere cuando se piense en las cosas buenas que ha sabido hacer esta banda. ¡Uff! He logrado acabar la crítica sin comparar lo mucho que esta currando Megadeth frente a el desierto discográfico de Metallica... ¡Ouch, mierda!

Nota: 8,3

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