jueves, 4 de febrero de 2016

Crítica clásica: Wish de The Cure (1992)

Como ya sabéis, soy bastante fan de recuperar discos que considero que merecen un mejor trato por parte de la crítica. Evidentemente, son discos a los que he consolidado mis conocimientos sobre ellos a través de las escuchas, pero eso si, su encanto y belleza las he encontrado ya como fruto de la primerísima escucha. Y es que esa siempre ha sido mi condición para querer rescatar un disco; tener más ingredientes de los que aparentemente la "prensa especializada" parece encontrar. Pero por otro lado, siempre me autoimpongo el hecho de no dejarme llevar por la euforia, ya que es mejor coger mis sentimientos y balancearlos detenidamente con lo que en realidad hay. Si bien en el amor no he podido luchar tanto por la objetividad, por lo visto, en mi amor imperecedero hacia la música (y mutuo, ya que me regala experiencias geniales) si tengo ese talento y por eso, ha llegado la hora de pasar cuentas con un viejo conocido mío.

Ante todo y por lo que he leído a lo largo de los años, Wish (1992) es el disco que partió a la prensa y público en dos y sobretodo cuando se han hecho retrospectivas de la carrera de The Cure. Dos ejemplos claros: Allmusic (representante de la crítica especializada) le coloca dos estrellas y media, en cambio Sputnikmusic (representante de la valoración popular del disco), le pone un 3,8/5, cosa que lo sitúa claramente entro lo más destacable de la banda inglesa. Comercialmente fue un éxito, si no me equivoco el mayor de toda su carrera. Entonces la gran pregunta que me formulo a veces sobre este disco es: ¿Que razones hay para que la crítica lo trate así? Muchas veces mientras ojeo los vinilos de las tiendas de Barcelona lo busco y no lo encuentro; y al mismo tiempo la pregunta se va formulando en mi cabeza una y otra vez. Por esa razón, me quiero parar un poco a observar por mi mismo este disco y mostrar mi criterio, para poderme quitar esa espina.


En 1991 The Cure estaba aún saboreando el éxito de Disintegration (1989) que ya estaba sobrepasando los 2 millones de ventas a nivel mundial por entonces. Como su popularidad estaba en plena alza, el público esperaba ya un nuevo disco para satisfacer sus ansias de más canciones a lo Lovesong, Lullaby o Fascination Street (que se hizo muy famosa en EEUU, por la película Lost Angels). Por esa razón, empezaron a trabajar en el disco sucesor en Reino Unido en los estudios Hook End (que según el cantante de Marillion, son de los más lujosos que hay en las islas británicas). Lo que ocurre, es que se trabajaría en nuevas sonoridades de cara a este disco ya que en cierta medida buscaban un sonido más accesible pero que tuviera la profundidad temática del anterior, aunque solo se percibiera de forma sutil. ¿Queréis ver el resultado? Seguid leyendo...

El disco abre con Open (¿pilláis la gracia?), una canción que toma una gran intensidad rítmica y se muestra como una heredera sonora de Disintegration. Esa melodía zigzagueante de guitarra tiene su atractivo y a nivel de letras, vemos que habla de un chico que no es muy de salir de fiesta pero que por alguna razón ha salido. El protagonista va lidiando con las bebidas y conocer a gente, hasta que se emborracha y empieza a tontear con una chica mientras se va cayendo redondo todo el rato. Me gusta como al final del tema los guitarrazos y la batería se conjuntan para dar unos fuertes estruendos que representarían de alguna forma la locura de la borrachera y los tambaleos que da uno bebido. Entonces ocurre lo extraño, ya que pasamos de una melodía más dura a un golpe de magia que nos traslada a High (que en inglés, cuando se esta High, normalmente significa bebido o drogado).

Probablemente una de las canciones más bonitas compuestas por Robert Smith (cantante y guitarristas) demuestra esa especie de guitarra campaneante tan dulce que destaca en la música de The Cure. La letra podría dar a entender la idealización de un chico hacia su amada o también, como el chico que va bebido (por eso lo de High) ve a la chica que le gusta en esa supuesta discoteca de Open (eso ya es más una especulación que la daría al disco un carácter temático). A la vez tiene un parecido muy razonable tanto en sonido, temática y videoclip a Just Like Heaven del Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me (1987). Las dos tienen en común ese motivo feliciano y dulce, pero eso si, como he dicho antes, creo que el trasfondo es diferente por lo que he dicho antes, esconder ciertos elementos un pelin agrios entre una generosa masa de pastelería sabrosa.

Y es que ahora es cuando podríamos dar un sentido al disco a través de su título, Wish. En inglés, "wish" significa deseo o desear, es decir, este disco podría evocar a deseos que el cantante quiere evocar o a situaciones que deseaba paralizar y quedarse con lo bueno aunque en la vida no sea todo un campo de flores, aunque me guardo un pequeño símil para las conclusiones. Pero si volvemos de nuevo a la materia musical, tenemos Apart. Una canción larga igual que Open, en la que se trata el lado amargo de una relación amorosa, su ruptura. Su carácter ambiental y oscuro, mezclado con el relato de una pareja que se desmorona por la falta de comprensión mutua, hace entrar en ese trance de pesadillas en las que más que ver algo horrible, vemos algo que nos ha traumatizado en nuestra existencia. El solo de guitarra, simple y muy melódico sirve como refuerzo a la experiencia.

Tal vez una de las experiencias más emocionantes de este disco tanto en potencia como en letras es From the Edge of the Deep Green Sea. Tan bonita como demoledora, la canción nos habla de una situación en la que aparentemente dos amantes se encuentran en un sitio muy bonito, ella lo desea a él y le dice que le ama. Pero por lo visto el ha sufrido mucho en la relación y se ha sacrificado mucho por ella y decide romper la relación. Si ya de por si la letra se expresa de forma muy dolorosa y expresa la idea de deseo en ella (que querría mantener el momento bonito por siempre) y él (que desearía no haber sufrido tanto por ella), la parte instrumental es para quitarse el sombrero. Toda la potencia de las guitarras, bajo y batería abrazan los cantos para crear una bola de demolición emocional. Aunque después de tanta solemnidad, el disco me deja traspuesto con la siguiente canción.

Wendy Time, vuelve a la receta happy de The Cure con unas guitarras y teclados que avanzan de forma juguetona y saltarina. La canción nos habla de una chica que busca jugar el papel de amiga o hermana para el protagonista para ayudarle en su dolor (de verdad, contra más pasa el disco, más unida veo su temática, casi como una historia). La que menos me gusta de lo que llevamos de disco pero aún así tiene un significado interesante. Doing the Unstuck es como un recuerdo lejano de cuando el "supuesto protagonista" intentaba contagiar sus ganas de comerse el mundo a su amada, pero ella no esta receptiva lamentando que esa actitud no hubiera surgido antes. La guitarra acústica de Robert Smith le da pedal a la canción, mientras que la guitarra de Perry Bamonte y los teclados adornan de forma muy bonita creando una melodía fantástica.

Y como no, llega el clásico Friday I'm in Love, una canción que parece que haga gloria de esos viernes en los que ya vemos el fin de semana llegar. Pues yo debo decir que me enamora su guitarra y sus teclados, me hacen recordar mi infancia e incluso saben trasladarme la sensación de niño con ganas de vivir la vida y hacer fiestas de todo. Y como estamos ante un disco con contrastes y que refleja los baches sentimentales del humano de a pie, pues toca Trust. Un piano y un teclado ponen escenario a un corto comunicado en el que se muestra el amor por necesidad, aquel que es dependiente y que parece derrumbar la existencia de quien lo sufre cuando se va. Y es que se debe decir, en un mundo tan imperfecto como este, a veces nos unimos demasiado al amor ajeno más que al nuestro; más que a ese que realmente nos hace superar obstáculos y escalar montañas para ver desde arriba el mundo algo un poco más bonito.

A Letter to Elise, de nuevo trata el tema de la ruptura de una forma preciosa. Wish es un disco que sabe hacer gemas preciosas de ciertas espinas que uno se guarda en el corazón. La guitarra es evocadora, el teclado épico, Smith transmite genial la letra y esa batería incesante dura y que enmarca tanto... de lo mejor del disco. Cut, trata el dolor de no sentirse suficientemente amado, pero de una forma más dura instrumentalmente. El bajo marca mucho su presencia con el riff y la guitarra genera una lluvia brutal de acordes solo igualada por la batería que alterna ritmos y redobles con una gran densidad. To Wish Impossible Things, sigue la linea de las ilusiones rotas por el amor, cuando las grandes aspiraciones y deseos de pareja quedan atrás y toca superar el dolor de la mediocridad amorosa o de la ruptura. 

End es una canción con un enorme simbolismo en la que parece que habla el mismo Robert Smith diciendo que siente como si cada canción fuera la misma historia. Es como si quisiera que lo dejaran en paz, como si hablara de la desilusión incluso de componer, ya que todo le parece lo mismo. Pero dejando de lado estas especulaciones, lo que está claro es que después de esta canción empieza un The Cure distinto, que aún podría regalar algunas alegrías pero sin estar ya en ese clímax compositivo. Siempre he sentido que esta canción ya por su propio nombre, le quedaba que ni pintado el símbolo de el final de lo más brillante de esta banda.

 
 
¿Os acordáis que os he dicho que me guardaría un símil para el final? Pues es este: Wish es un disco que se presenta como un campo de flores, pero (válgame la originalida) ese sería de rosas, con su bello capuchón pero sus espinosas ramas; o seria dar un ramo de claveles rojos (que simbolizan el amante que suspira por amor) o los geranios (de la melancolía). Para mi, este disco es como la despedida en el puerto de una persona amada a la que le das buenos deseos pero que sabes que no va a volver o por lo menos cuando vuelva ya no será la misma. Wish, es un disco de grandes intenciones y de épica encontrada en el amor descarriado y en los pequeños momentos de luz de la vida. Uno de esos discos claves de los años 90 con los que yo me sitúo del lado del pueblo y no de los supuestos especialistas. 

Valoración: 🌟🌟🌟🌟✰ (Excelente)

3 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo, es un disco al que le guardo un cariño especial por ser el que me hizo descubrir a The cure, junto con Bloodflowers es mi disco favorito y posiblemente el que más he escuchado y disfrutado en mi infancia.

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  2. Escuché "Wish" por primera vez en la radio, justo unos días de haberse lanzado al mercado en 1992.
    Lo amé desde que mis oidos escucharon los primeros acordes.
    Un álbum sencillamente maravilloso

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  3. Ser el disco que viene después de "Disintegration" no era nada fácil, pero "Wish" cumplió con creces dicho reto. "From the edge of the deep green sea", "Apart" y "A letter to elise" son de las mejores canciones jamás escritas por la banda. Un álbum sencillamente extraordinario.

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