La música que te hace sentirte y ser guay siempre será la que incite a bailar, a divertirte y que ponga los instrumentos al servicio del ritmo y la elegancia marchosos. Y aunque soy un fanático de lo progresivo y lo metal, para la pista del baile no ha existido jamás nada tan bueno como el buen funky mezclado con el R&B y soul. Hay muchísimos músicos que dignificaron el estilo, pero hay uno entre todos ellos que es como tocar en el hueso, la base de todo, el músico más transversal del estilo y tal vez el que más legado de futuro marcaría. Y es que su apodo "maravilla" le quedaría que ni pintado a un entonces chaval ciego que le daría alma al estilo e incluso a una época.
Stevie Wonder (Stevland Hardaway Morris) en los años 70 estaba viviendo el apogeo de un larguísimo trabajo de ascenso discográfico. Los años 60 habían estado inundados de discos del joven Wonder buscando su sitio en el mundo, con algún disco bastante lúcido por el camino como Up-Tight (1966). Pero según mi criterio todo fueron nobles intentos hasta que llegó el gran pistoletazo a nivel creativo de su carrera Where I'm Coming From (1971), un disco más valiente que desgraciadamente en su momento no fue tan bien valorado por la crítica. Estos lo colocaban como una respuesta pobre a la publicación de What's Going On (1971) de Marvin Gaye. Como siempre, los críticos para parecer muy resabidos la cagaron en vez de divertirse con lo que considero que es el inicio de la etapa dorada del músico. Afortunadamente, Stevie Wonder seguía confiado en su estilo y empezó a preparar su siguiente bala de la recamara.
El género funk parecía en pleno ascenso pero igual que el mercado, Stevie Wonder lo asimilaba con calma entre su repertorio. Le gustaba mezclar también mucho soul y R&B, el mercado discogràfico funcionaba así y el se sentía a gusto y en su registro con este estilo. A parte su voz enérgica y dulce se mezclaba con su música más vitalista y enérgica, que no siempre necesariamente positiva. Y es que por esos tiempos lo que dominaba era la música de Don McLean, Gilbert O'Sullivan, Neil Young o Al Green. Y si nos centramos en el funk pues Ohio Players, Average White Band o George Clinton con los Parliament Funkadelic mandaban en la escena. Con ese panorama, podríamos decir que Wonder se presentaba como un punto intermedio en las tendencias musical de su tiempo, dejando de lado el rock y sus facetas más duras.
viernes, 15 de mayo de 2015
domingo, 10 de mayo de 2015
Crítica: Trouble in Paradise de La Roux (2014)
Continuando con la investigación de música actual que estoy haciendo, esta vez nos pararemos a ver un poco de synthpop. Este subgénero de música tubo mucha aceptación en los años 80 y siempre se ha considerado que en los años 90 cayo en el ostracismo debido a los movimientos de música alternativa y el britpop tanto en Estados Unidos como en Inglaterra. Por eso, me sorprende aún la idea de encontrar música de este estilo actualmente y encima de calidad. A parte tenemos un pequeño problema en España y es que la forma en la que llega la música es 0% democrática y por esa razón uno muchas veces da por muerto algo que en verdad sobrevive más residualmente, pero que sigue con el corazón palpitante.
Otra reflexión que me gustaría hacer es que actualmente estamos en el momento más ecléctico de la historia en lo que se refiere a satisfacer los gustos. Si, la música que domina mayoritariamente es una mierda pero eso no significa que buscando bien podamos encontrar nuestro sitio musical en el mundo, ya que sería tonto pensar que somos la única persona en el mundo con inquietudes con un estilo. Hay espacio para los tradicionalistas y los que buscan la renovación constante de su género musical favorito y es que al Cesar lo que es del Cesar, en la actualidad, igual que toda la vida, hay músicos suficientemente talentosos que saben como tirar adelante la música que nos gusta. Por ejemplo, yo tengo claro que con Vampire Weekend, Arctic Monkeys, Accept, Dream Theater o Queens of the Stone Age puedo tener dosis de música actual a la talla de otros históricos, sea por su experiencia en el mercado o porqué son una nueva esperanza.
Entonces siguiendo esta regla de 3, si me gusta mucho la música de los 80 tendría que encontrar algo equivalente a día de hoy. A parte, me da igual si sigue las formas clásicas o las renueva y con ese principio en mente me he topado con este disco y por ende con La Roux. Lo más curioso es que estamos ante una banda que tiende a las formas antiguas, siguiendo el estereotipo actual y ¿cual es ese? Pues estamos ante una banda fundada en 2006 y que ha sacado disco cada 8 siglos aproximadamente, haciendo que su discografía sea breve, bastante breve. Su primer disco, La Roux (2009) salió y lo petó ganando un Grammy por el mejor disco de electrónica y dance. Su estilo mezclaba la música actual con algunos acabados que recordaban ecos del pasado. Pero entre la tensión de las giras que le hicieron perder la voz y la marcha de su compañero Ben Langmaid, hicieron que Elly Jackson diera un parón en seco a su carrera.
Otra reflexión que me gustaría hacer es que actualmente estamos en el momento más ecléctico de la historia en lo que se refiere a satisfacer los gustos. Si, la música que domina mayoritariamente es una mierda pero eso no significa que buscando bien podamos encontrar nuestro sitio musical en el mundo, ya que sería tonto pensar que somos la única persona en el mundo con inquietudes con un estilo. Hay espacio para los tradicionalistas y los que buscan la renovación constante de su género musical favorito y es que al Cesar lo que es del Cesar, en la actualidad, igual que toda la vida, hay músicos suficientemente talentosos que saben como tirar adelante la música que nos gusta. Por ejemplo, yo tengo claro que con Vampire Weekend, Arctic Monkeys, Accept, Dream Theater o Queens of the Stone Age puedo tener dosis de música actual a la talla de otros históricos, sea por su experiencia en el mercado o porqué son una nueva esperanza.
Entonces siguiendo esta regla de 3, si me gusta mucho la música de los 80 tendría que encontrar algo equivalente a día de hoy. A parte, me da igual si sigue las formas clásicas o las renueva y con ese principio en mente me he topado con este disco y por ende con La Roux. Lo más curioso es que estamos ante una banda que tiende a las formas antiguas, siguiendo el estereotipo actual y ¿cual es ese? Pues estamos ante una banda fundada en 2006 y que ha sacado disco cada 8 siglos aproximadamente, haciendo que su discografía sea breve, bastante breve. Su primer disco, La Roux (2009) salió y lo petó ganando un Grammy por el mejor disco de electrónica y dance. Su estilo mezclaba la música actual con algunos acabados que recordaban ecos del pasado. Pero entre la tensión de las giras que le hicieron perder la voz y la marcha de su compañero Ben Langmaid, hicieron que Elly Jackson diera un parón en seco a su carrera.
martes, 5 de mayo de 2015
Crítica clásica: Angel Dust de Faith No More (1992)
El espiritu americano es muy grandilocuente y como nación siempre ha sentido una identidad muy fuerte, como si fuera la nueva tierra prometida. Evidentemente han habido siempre voces críticas de lo recalcitrante que resulta a ratos su gobierno y ciertas ideas que corren por su basto imperio. Pero la idea es esa, se ven y creen muy grandes como nación. En el terreno musical diría que pasó lo mismo en los 80 cuando mucha de la música importante cedió el testigo de Inglaterra a Estados Unidos. No es que las tierras británicas estuvieran faltas de grandes figuras, al contrario, pero ahora los que llevarían la batuta de las tendencias y sobretodo en el metal sería Estados Unidos con el thrash.
Que si, que Maiden, Priest o Sabbath eran estupendos por aquellos años y precisamente como seguidor de ellos, les doy todo el mérito por sus grandes discos. Pero a partir del año 83 el terreno americano fructiferó y sacaron su vena de primera potencia mundial. Pero como dice Goyo Jimenez, "tienen que ser la primera potencia mundial para todo" incluso para matar a su criatura y poner otra de más guay según las nuevas generaciones, el grunge. Aunque eso sería un burdo reduccionismo, la realidad es que la juventud parecía muy interesada en aquellos tiempos en la música alternativa, todo lo que reforzaba el carácter diferente y marginal era la moda. Por eso los preceptos de vida y música de Nirvana triunfaron, pero de nuevo, pensar que sólo ellos fueron los autores con letras mayúsculas de ese chillido de soledad y cambio americano sería una gilipollez.
A finales de los 80 digamos que bandas como Soundgarden ya experimentaban con un sonido oscuro, triste y furioso contra un mundo algo desubicado y desilusionante. Eran una especie de premonición venida de Seattle que prodigaba un metal o hard rock alternativo que se apartaba de la velocidad y la locura del thrash. Al mismo tiempo, otra banda estaba sacando provecho de que sus músicos eran de gustos dispares para crear un sonido alternativo al metal tradicional. Ellos durante sus primeros discos, tales como We Care a Lot (1985) o Introduce Yourself (1987) no eran conscientes de lo mucho que se marcaría a fuego su mezcla de metal con funky. Solo hace falta ver a Red Hot Chili Peppers en sus primeros años para entender lo que quiero decir. Estaban destinados a ser una banda muy grande pero había un elemento en ella que la limitaba alarmantemente y era su cantante Chuck Mosley.
Que si, que Maiden, Priest o Sabbath eran estupendos por aquellos años y precisamente como seguidor de ellos, les doy todo el mérito por sus grandes discos. Pero a partir del año 83 el terreno americano fructiferó y sacaron su vena de primera potencia mundial. Pero como dice Goyo Jimenez, "tienen que ser la primera potencia mundial para todo" incluso para matar a su criatura y poner otra de más guay según las nuevas generaciones, el grunge. Aunque eso sería un burdo reduccionismo, la realidad es que la juventud parecía muy interesada en aquellos tiempos en la música alternativa, todo lo que reforzaba el carácter diferente y marginal era la moda. Por eso los preceptos de vida y música de Nirvana triunfaron, pero de nuevo, pensar que sólo ellos fueron los autores con letras mayúsculas de ese chillido de soledad y cambio americano sería una gilipollez.
A finales de los 80 digamos que bandas como Soundgarden ya experimentaban con un sonido oscuro, triste y furioso contra un mundo algo desubicado y desilusionante. Eran una especie de premonición venida de Seattle que prodigaba un metal o hard rock alternativo que se apartaba de la velocidad y la locura del thrash. Al mismo tiempo, otra banda estaba sacando provecho de que sus músicos eran de gustos dispares para crear un sonido alternativo al metal tradicional. Ellos durante sus primeros discos, tales como We Care a Lot (1985) o Introduce Yourself (1987) no eran conscientes de lo mucho que se marcaría a fuego su mezcla de metal con funky. Solo hace falta ver a Red Hot Chili Peppers en sus primeros años para entender lo que quiero decir. Estaban destinados a ser una banda muy grande pero había un elemento en ella que la limitaba alarmantemente y era su cantante Chuck Mosley.
lunes, 4 de mayo de 2015
Crítica: The Magic Whip de Blur (2015)
Hace 20 años estaba muy de moda el movimiento del britpop, nacido entre muchas cosas por la oleada que los Stone Roses dejaron con el sonido madchester a finales de los 80. Este movimiento era la representación del rock alternativo que se fabricaba en Reino Unido, mientras que en Estados Unidos triunfaba el grunge. Hablamos de una música más comercial de buenas a primeras en el sentido de que sus canciones eran más parecidas a lo que todos podemos entender por un hit actual, pero sin despegarse del aroma rock/pop de melodías dulzonas. Fácil, sencillo (y para toda la familia).
Dentro de esa corriente musical había dos grandes capos que dominaban el mercado de lo alternativo, por un lado los más serios pero a la vez sucesores del sonido de The Beatles, Oasis. Por el otro, estaba una banda que se lo tomaba todo más con sátira en su primera época, Blur. Esta, empezó con discos que marcarían la contraestética de los primeros y su cúspide llegó con los discos Parklife (1994), The Great Scape (1995) y Blur (1997). Tres discos idiosincráticos que mostraban la personalidad de unos músicos muy diferentes tomandose la musicalidad de los 90 como les daba la gana. Damon Albarn, Alex James, Graham Coxon y Dave Rowntree se hicieron muy famosos por aquellos tiempos y eso también les llevaría a pensar en que querían hacer de su música en ese punto y todo tomó un nuevo rumbo con 13 (1999).
A día de hoy, considerado una maravilla de disco con un aroma que mezcla lo hímnico y un sonido más apagado y alternativo. Pero aún se adentraron más en la introspección musical cuando la estabilidad de la banda se aguantaba de un hilo muy fino. Albarn, como cantante y mente creativa de la banda, parecía muy ocupado con su nuevo proyecto Gorillaz y Graham Coxon andaba tan desconectado de la banda (drogas) que simplemente se largó dejando a los otros tres en manos la hazaña que sería Think Tank (2003). Un disco diferente a todo y que creo que formaba parte de la enorme indagación musical que estaba haciendo Albarn por aquellos tiempos. El disco salió al mercado y con los años ha ganado mucha comprensión por parte de los que seguimos la música de estos ingleses de Londres.
Dentro de esa corriente musical había dos grandes capos que dominaban el mercado de lo alternativo, por un lado los más serios pero a la vez sucesores del sonido de The Beatles, Oasis. Por el otro, estaba una banda que se lo tomaba todo más con sátira en su primera época, Blur. Esta, empezó con discos que marcarían la contraestética de los primeros y su cúspide llegó con los discos Parklife (1994), The Great Scape (1995) y Blur (1997). Tres discos idiosincráticos que mostraban la personalidad de unos músicos muy diferentes tomandose la musicalidad de los 90 como les daba la gana. Damon Albarn, Alex James, Graham Coxon y Dave Rowntree se hicieron muy famosos por aquellos tiempos y eso también les llevaría a pensar en que querían hacer de su música en ese punto y todo tomó un nuevo rumbo con 13 (1999).
A día de hoy, considerado una maravilla de disco con un aroma que mezcla lo hímnico y un sonido más apagado y alternativo. Pero aún se adentraron más en la introspección musical cuando la estabilidad de la banda se aguantaba de un hilo muy fino. Albarn, como cantante y mente creativa de la banda, parecía muy ocupado con su nuevo proyecto Gorillaz y Graham Coxon andaba tan desconectado de la banda (drogas) que simplemente se largó dejando a los otros tres en manos la hazaña que sería Think Tank (2003). Un disco diferente a todo y que creo que formaba parte de la enorme indagación musical que estaba haciendo Albarn por aquellos tiempos. El disco salió al mercado y con los años ha ganado mucha comprensión por parte de los que seguimos la música de estos ingleses de Londres.
jueves, 30 de abril de 2015
Crítica clásica: Synkronized de Jamiroquai (1999)
Haber nacido en los 90 y tener veintipico años muchas veces hace que a nuestra generación se la considere la que estropeó las cosas con el tema de la música. Mucha gente de 30 y pico para arriba nos mira como los máximos promotores del reguetón más denigrante, la electrónica desposeída de todo encanto y del pop que ya no mira por su salud sino por su bolsillo. Y si, siento por mi interior algo parecido a la rabia y la pena cuando veo que las listas de éxitos están inundadas de canciones pedantes y tontas; y en cambio las buenas composiciones se quedan camufladas cuando realmente se lo han trabajado. Hoy por mi parte, os voy a enseñar una pequeña parcelita de lo que valdría la pena que dominara en nuestras discotecas actualmente.
Jamiroquai es de esas bandas que si fueran de las más vendidas actualmente, el mundo me parecería un sitio más decente. Un sonido que lo primero que me viene a la mente al escucharlo es: ¡Que guai me siento! Mis venas se inundan del groove de su música y no puedo evitar bailar sus pegajosos ritmos que están tan trabajados. Históricamente, fue de esas bandas que se marcó a fuego en los años 90 con una mezcla entre acid jazz y funk que arrasó en ventas. Su primer disco, Emergency on Planet Earth (1993) era una muy grata sorpresa musical que hizo que la figura de Jay Kay, con sus estrambóticos sombreros y su música muy rítmica se quedara clavada en las retinas y orejas del público. Lo más curioso, es que siendo una banda inglesa, caló más en Francia que en su país de origen, pero tengamos esto claro, los franceses han sido siempre muy amantes de la música de baile.
Al año siguiente, de nuevo lo mismo con The Return of the Space Cowboy (1994) que además de bien vendido, pulía el sonido en tema vocal y de bajo. Diría que a través de él, la figura del bajista Stuart Zender tomaría un estatus elevadísimo , por su técnica ágil y pseudo-improvisadora y el instrumento se volvería a poner de moda. Lleno de grandes canciones, este disco demostraba una banda con un increíble potencial que sólo necesitaba un empujón más para destacar. Y lo consiguió y encima por todo lo alto dos años después con Travelling Without Moving (1996). La música resultaba ser más potente, segura, elegante y orquestrada. Parecía que habían llegado al cenit de su sonido y eso se tradujo en el disco de funk más vendido de la historia. La gente se fundía en elogios hacia la obra de Jay Kay y su equipo de magníficos músicos. Pero entonces la que sería la cuarta entrega de la banda se retrasaría tres años por la larga gira que realizaron y las tensiones internas.
Jamiroquai es de esas bandas que si fueran de las más vendidas actualmente, el mundo me parecería un sitio más decente. Un sonido que lo primero que me viene a la mente al escucharlo es: ¡Que guai me siento! Mis venas se inundan del groove de su música y no puedo evitar bailar sus pegajosos ritmos que están tan trabajados. Históricamente, fue de esas bandas que se marcó a fuego en los años 90 con una mezcla entre acid jazz y funk que arrasó en ventas. Su primer disco, Emergency on Planet Earth (1993) era una muy grata sorpresa musical que hizo que la figura de Jay Kay, con sus estrambóticos sombreros y su música muy rítmica se quedara clavada en las retinas y orejas del público. Lo más curioso, es que siendo una banda inglesa, caló más en Francia que en su país de origen, pero tengamos esto claro, los franceses han sido siempre muy amantes de la música de baile.
Al año siguiente, de nuevo lo mismo con The Return of the Space Cowboy (1994) que además de bien vendido, pulía el sonido en tema vocal y de bajo. Diría que a través de él, la figura del bajista Stuart Zender tomaría un estatus elevadísimo , por su técnica ágil y pseudo-improvisadora y el instrumento se volvería a poner de moda. Lleno de grandes canciones, este disco demostraba una banda con un increíble potencial que sólo necesitaba un empujón más para destacar. Y lo consiguió y encima por todo lo alto dos años después con Travelling Without Moving (1996). La música resultaba ser más potente, segura, elegante y orquestrada. Parecía que habían llegado al cenit de su sonido y eso se tradujo en el disco de funk más vendido de la historia. La gente se fundía en elogios hacia la obra de Jay Kay y su equipo de magníficos músicos. Pero entonces la que sería la cuarta entrega de la banda se retrasaría tres años por la larga gira que realizaron y las tensiones internas.
martes, 28 de abril de 2015
Crítica clásica: Pure Instinct de Scorpions (1996)
Según que bandas tienen la suerte que los denominados "discos malos" de su carrera, terminan por ser simplemente los menos buenos. Pero no por ello dejan de ser trabajos con material decente para engrosar el catálogo de los artistas y hasta curiosamente lo peor de estas bandas llega a ser lo mejor que podría sacar alguna banda mediocre. Estos Scorpions que podían sacar discazos como Taken by Force (1977), Love at First Sting (1984) o Crazy World (1990), también podían elegantemente tropezar igual que cualquier otro ser humano con alguna piedra en el camino. Pero repito, tropezaron elegantemente.
En el caso de los alemanes que ya conocemos sobradamente su piedra digamos que fue el repetirse, el aprovechar demasiado el tirón, el hecho de estancarse sin renovar. Y aclaremos la papeleta amigos, uno puede quedarse parado en un sonido y generar música de calidad y vivirlo a tope y sin hacer una obra maestra, firmar un disco ciertamente divertido. Algo así si lo recordais paso con AC/DC y su disco Flick of the Switch (1983), que no renovaba y encima retrocedía en el sonido crudo de los 70, pero no dejaba de ser un disco ciertamente notable porque era primitivo, impulsivo y con grandes ideas. Pues con Scorpions digamos que pasó lo mismo durante los años 90, podían grabar canciones con potencial y garra que te hacían disfrutar el disco, pero claramente ya no era ningún impacto para el oyente habitual de la banda.
Ya os dije en la anterior entrega que con Crazy World (1990) firmaban su último disco clásico, el último que realmente podía decir con todas las de la ley que pulía su sonido y los elevaba al máximo estrellato. Las giras lo petaban, pero su siguiente movimiento discográfico tardaría 3 años y se apodaría Face the Heat (1993) y saltaron las dudas. Particularmente me parece un disco muy contundente, con un sonido muy moderno y ligado a esas guitarras espectaculares de bandas como Guns N' Roses, lo que pasa es que le faltaba un poco el brillo del disco anterior. Aunque todo rodaba a buen nivel, nada sonaba a clásico inmediato y parte de la crítica se ensañó con ellos. Era cuestión de gustos y aunque el anterior disco parecía aceptable, este disco a orejas de muchos puristas era simplemente demasiado y demasiado frío.
En el caso de los alemanes que ya conocemos sobradamente su piedra digamos que fue el repetirse, el aprovechar demasiado el tirón, el hecho de estancarse sin renovar. Y aclaremos la papeleta amigos, uno puede quedarse parado en un sonido y generar música de calidad y vivirlo a tope y sin hacer una obra maestra, firmar un disco ciertamente divertido. Algo así si lo recordais paso con AC/DC y su disco Flick of the Switch (1983), que no renovaba y encima retrocedía en el sonido crudo de los 70, pero no dejaba de ser un disco ciertamente notable porque era primitivo, impulsivo y con grandes ideas. Pues con Scorpions digamos que pasó lo mismo durante los años 90, podían grabar canciones con potencial y garra que te hacían disfrutar el disco, pero claramente ya no era ningún impacto para el oyente habitual de la banda.
Ya os dije en la anterior entrega que con Crazy World (1990) firmaban su último disco clásico, el último que realmente podía decir con todas las de la ley que pulía su sonido y los elevaba al máximo estrellato. Las giras lo petaban, pero su siguiente movimiento discográfico tardaría 3 años y se apodaría Face the Heat (1993) y saltaron las dudas. Particularmente me parece un disco muy contundente, con un sonido muy moderno y ligado a esas guitarras espectaculares de bandas como Guns N' Roses, lo que pasa es que le faltaba un poco el brillo del disco anterior. Aunque todo rodaba a buen nivel, nada sonaba a clásico inmediato y parte de la crítica se ensañó con ellos. Era cuestión de gustos y aunque el anterior disco parecía aceptable, este disco a orejas de muchos puristas era simplemente demasiado y demasiado frío.
sábado, 25 de abril de 2015
Crítica: Sky Sounds de Magic Castles (2014)
La capacidad creativa del ser humano es enorme y cuando uno se queja de que no hay nada musical que le llene, a veces sólo se necesita ir a investigar por alguna tienda y encontrar alguna portada que toque una fibra desconocida de nuestro cuerpo. A mi me ocurrió eso hace algo más de un mes con este disco cuando rondaba por las tiendas de Carrer Tallers en Barcelona. Yo vi al disco y el me vio a mi y así se dio el flechazo mientras apuntaba nerviosamente su nombre en el móvil como cuando una chica hermosa nos da su número y deseamos saber que hay tras ella, pero también que nos gane ella con lo que tiene por ofrecer.
Y es que parece que es ahora que me doy cuenta que si en esta vida nos movemos por crecer y evolucionar y ser mejores en lo nuestro, es inevitable que de ahí nazcan las cosas más bellas que nos depara la vida. Por eso hoy vengo a celebrar los frutos de mi descubrimiento con vosotros, para dar un poco de color a esta mañana gris que no puede impedir que el día sea magnífico si así lo deseamos. Entonces ¿que es Magic Castles? Son una banda formada por Jason Edmonds en 2005 de neo-psicodelia y shoegaze con un sonido muy ligado a la era hippie y a lo beatleliano. Como me dijo alguien en su momento tienen un sonido muy feliciano y por poner un ejemplo, pueden resultar hasta cercanos a Grooms, que ya vimos hace tiempo por estos lares.
Discográficamente hablando tienen con este 3 discos en el mercado, aunque desafortunadamente su difusión es bastante pequeña. El primero, el LP Songs of the Forest (2009) parecía un disco sacado de los años 60 con fusión de sonidos del rock comercial como The Animals y del sonido experimental como The Velvet Underground. Aún tenían que definir su sonido como banda ciertamente y con esa idea nació su debut Magic Castles (2012) que me parece un disco muy robusto en el que fusionaban con gracia la gracia pop con el shoegaze más orbital, creando una experiencia que se mide más por como te absorbe que por su musicalidad (que también es destacable). Esa es la base de cuando se escucha un disco como hoy, dejarse llevar como si nuestra mente fuera una brisa que se mueve por toda nuestra habitación hasta encontrar la puerta. Entonces va al cielo y al mirar abajo, se deja maravillar...
Y es que parece que es ahora que me doy cuenta que si en esta vida nos movemos por crecer y evolucionar y ser mejores en lo nuestro, es inevitable que de ahí nazcan las cosas más bellas que nos depara la vida. Por eso hoy vengo a celebrar los frutos de mi descubrimiento con vosotros, para dar un poco de color a esta mañana gris que no puede impedir que el día sea magnífico si así lo deseamos. Entonces ¿que es Magic Castles? Son una banda formada por Jason Edmonds en 2005 de neo-psicodelia y shoegaze con un sonido muy ligado a la era hippie y a lo beatleliano. Como me dijo alguien en su momento tienen un sonido muy feliciano y por poner un ejemplo, pueden resultar hasta cercanos a Grooms, que ya vimos hace tiempo por estos lares.
Discográficamente hablando tienen con este 3 discos en el mercado, aunque desafortunadamente su difusión es bastante pequeña. El primero, el LP Songs of the Forest (2009) parecía un disco sacado de los años 60 con fusión de sonidos del rock comercial como The Animals y del sonido experimental como The Velvet Underground. Aún tenían que definir su sonido como banda ciertamente y con esa idea nació su debut Magic Castles (2012) que me parece un disco muy robusto en el que fusionaban con gracia la gracia pop con el shoegaze más orbital, creando una experiencia que se mide más por como te absorbe que por su musicalidad (que también es destacable). Esa es la base de cuando se escucha un disco como hoy, dejarse llevar como si nuestra mente fuera una brisa que se mueve por toda nuestra habitación hasta encontrar la puerta. Entonces va al cielo y al mirar abajo, se deja maravillar...
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