Hasta hace unos días, cuando me avisó nuestro colaborador del blog Adrià Calvo, no me había parado a pensar en hacer una crítica del trabajo nuevo de New Order. Al recalcarme bastante el hecho de que el contenido del disco podía ser bastante bueno y como falca, mejor que el binomio de discos Waiting for the Sirens Call (2005) y el Lost Sirens (2013). Siendo el segundo un conjunto de descartes retrabajados del disco de 2005, pues me ha levantado la curiosidad de como sería el nuevo material de estos ingleses después de 10 años sin componer de zero. Pero antes haré un poco de presentación de la banda, eso si, a mi manera. New Order es una de las grandes bandas baluarte del synthpop de los 80, nacida de las cenizas de la banda Joy Division después de la muerte de su cantante Ian Curtis. Su trabajo en la década ochentera fue esencial para el desarrollo de la música pop electrónica y aunque me he propuesto no nombrar ninguno de sus discos de entonces (hasta que haga una crítica sobre alguno de ellos), os remito a que le deis una buena escucha.
En la etapa nueva en la que se encuentran, la banda ya sin su bajista clásico Peter Hook, han estado reviviendo la llama que dejaron con leves chispas en 2007. Ciertamente estos veteranos músicos ya dejaron en su tiempo una impronta muy potente y debido de alguna forma a su descenso de calidad en el nuevo milenio, ya no se veía tanto como esa banda atemporal que podía sobrevivir e innovar, sino más bien como una banda que a tenor de lo que ocurría en el nuevo mundo musical, ellos se adaptaban. Si bien Get Ready (2001) resultó ser un ejercicio interesante y de calidad, sin impresionar, lo que ha venido luego, almenos en mi caso, no ha tenido un calado similar. Por eso, cuando el año pasado supe que New Order iba a publicar nuevo disco, no me sentía emocionado, sólo me quise mantener a un lado hasta que me decidiera a escucharlo con calma. Ese momento ha llegado...
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viernes, 19 de febrero de 2016
domingo, 14 de febrero de 2016
Crítica clásica: Mutter de Rammstein (2001)
Una de las bandas más importantes del mundillo metal en los últimos 20 años ha resultado ser una banda alemana con una fuerte influencia de la música industrial. Rammstein podría decirse que es la legítima heredera del papel vital de los alemanes en el rock duro tras Scorpions y Accept. Esa para nada es una afirmación gratuita, ya que se ha demostrado que su estilo hablaba para su generación igual que las dos respectivas bandas anteriores lo hicieron para sus décadas. A la vez hace falta entender en que contexto encontramos a Rammstein y que novedades nos trae.
Primero, nos debemos situar a mediados de los 90, cuando la moda estaba en todos aquellos corrientes musicales alternativos. El rock, el pop, el metal, incluso el folk existían de una forma un tanto peculiar y todas aquellas bandas que querían conservar las formas clásicas, pues quedaban apartadas del camino. El grunge estaba dejando atrás al hard rock tradicional; el metal industrial, el nu-metal, alternativo y el groove (Sepultura, Marilyn Manson, Faith No More, Korn o Pantera) tomaban el relevo de el metal convencional y melódico de los 80; el rock con electrónica era el nuevo boom (Nine Inch Nails, con los años Radiohead), la música pop se convirtió en un filtro donde se permitía todo gusto y estilo (Jamiroquai, Spice Girls, Backstreet Boys, Madonna, Take That...). En todo este batiburrillo había sitio de sobras para una banda como Rammstein, que sintetizaban un nuevo sonido para el rock duro alemán junto a otra importante banda alemana Oomph!
Hoy. vamos a analizar un momento ya avanzado de esta fase de transformación de la música. Es decir, vamos a saltar de golpe algunos peldaños de la carrera de Rammstein para ver como esa escena alternativa de los 90 pudo continuar o más bien, tener sus deseados frutos de los que se bebe hasta la actualidad. Era el año 2000 y ya había pasado mucho tiempo desde que la banda había saboreado las mieles del éxito con Sehnsucht (1997) y era hora de ofrecer un sucesor a ese disco. Toda la banda preparaba una seguidilla de canciones que continuaran con aquel sonido que los elevó a la fama a finales de los 90, pero con la feliz idea de implantar alguna novedad sonora. Eso, junto a las letras de Till Lindemann presagiaban un paso adelante en la carrera de la banda
Primero, nos debemos situar a mediados de los 90, cuando la moda estaba en todos aquellos corrientes musicales alternativos. El rock, el pop, el metal, incluso el folk existían de una forma un tanto peculiar y todas aquellas bandas que querían conservar las formas clásicas, pues quedaban apartadas del camino. El grunge estaba dejando atrás al hard rock tradicional; el metal industrial, el nu-metal, alternativo y el groove (Sepultura, Marilyn Manson, Faith No More, Korn o Pantera) tomaban el relevo de el metal convencional y melódico de los 80; el rock con electrónica era el nuevo boom (Nine Inch Nails, con los años Radiohead), la música pop se convirtió en un filtro donde se permitía todo gusto y estilo (Jamiroquai, Spice Girls, Backstreet Boys, Madonna, Take That...). En todo este batiburrillo había sitio de sobras para una banda como Rammstein, que sintetizaban un nuevo sonido para el rock duro alemán junto a otra importante banda alemana Oomph!
Hoy. vamos a analizar un momento ya avanzado de esta fase de transformación de la música. Es decir, vamos a saltar de golpe algunos peldaños de la carrera de Rammstein para ver como esa escena alternativa de los 90 pudo continuar o más bien, tener sus deseados frutos de los que se bebe hasta la actualidad. Era el año 2000 y ya había pasado mucho tiempo desde que la banda había saboreado las mieles del éxito con Sehnsucht (1997) y era hora de ofrecer un sucesor a ese disco. Toda la banda preparaba una seguidilla de canciones que continuaran con aquel sonido que los elevó a la fama a finales de los 90, pero con la feliz idea de implantar alguna novedad sonora. Eso, junto a las letras de Till Lindemann presagiaban un paso adelante en la carrera de la banda
lunes, 8 de febrero de 2016
Crítica clásica: Neu! de Neu! (1972)
En la historia de hoy nos tenemos que situar a principios de los años 70, en un entorno musical realmente especial en el que existía una renovación del rock, el pop, el inicio de la explosión del funk y el gran mar de música progresiva que se estaba originando. Esta música progresiva, tubo en Alemania su auge a través del conocido como krautrock, que nos trajo consigo bandas como Tangerine Dream, Faust o Kraftwerk, que tenían una sonoridad bastante particular y diferenciada del progresivo inglés. Esa diferencia sobretodo recaía en la electrónica que los alemanes añadían a su fórmula y como esta se conjugaba con una cierta aleatoriedad melódica; por lo tanto, siendo unos músicos muy cercanos a las novedades que había traído consigo Karlheinz Stockhausen (básicamente uno de los padres, sino el padre de la música electroacústica clásica).
Entre las nombradas, centrémonos en Kraftwerk ya que en ella se formó la semilla del disco que hoy vemos. La banda liderada por Ralf Hütter y Florian Schneider, tubo en su seno en sus inicios a un batería de sesión llamado Klaus Dinger, pero dentro de la formación, Dinger no tenía suficiente cancha para aportar sus ideas y después de intervenir en el álbum de debut, Kraftwerk (1970), se fue. Dinger conocía a un talentoso músico que había intervenido en The Spirits of Sound (banda que en los años 60 uniría al personal que luego formaría Kraftwerk), ese era el tecladista Michael Rotter. Los dos músicos congeniaron en su idea, crear una alternativa sonora a Kraftwerk y a Tangerine Dream. Las sesiones de grabación fueron fugaces y en diciembre de 1971, empezaron y acabaron el disco.
jueves, 21 de enero de 2016
Crítica: The Suburbs de Arcade Fire (2010)
Después de un parón repentino de casi 5 meses, vuelve La Jukebox con una crítica sobre uno de los referentes de la música de calidad en el nuevo milenio, Arcade Fire. Siempre ubicados en mi mente entre las 3 bandas mas importantes de música indie que tenemos, no se puede negar que aún así se estan acercando alarmantemente los tres años desde su última incorporación musical, cosa que si las matemáticas se cumplen, supondría en breve la aparición de un nuevo retoño de los canadienses. Si bien en este blog ya hemos hablado sobre Reflektor (2013), un disco rompedor con todo lo que venía tras él, hoy hablaremos de un disco más cercano a su esencia original.
Con un buen número de integrantes pero con el liderazgo claro de Win Butler y Régine Chassagne, el sonido fundacional con el que se presentaron en el mundo mezclaba el sinfonismo con lo indie, cosa que podemos ver en una forma más sencilla en ciertos temas de Vampire Weekend, por poner un ejemplo del mismo género. Ellos podían ofrecer algo similar a la corriente del post-punk revival, pero con tal riqueza instrumental de fondo que logró sorprender. Esa sorpresa era todo un logro, no sólo por sonar a algo nuevo y currado, sino también por el hecho de estar codo con codo a nivel de innovación de una banda tan consagrada como Radiohead, ya que mientras sacaban discos como Funeral (2004) o Neon Bible (2007), los ingleses saltaban a la palestra con Hail to the Thief (2003) o In Rainbows (2007) poco antes o de forma muy paralela a los canadienses.
Con un buen número de integrantes pero con el liderazgo claro de Win Butler y Régine Chassagne, el sonido fundacional con el que se presentaron en el mundo mezclaba el sinfonismo con lo indie, cosa que podemos ver en una forma más sencilla en ciertos temas de Vampire Weekend, por poner un ejemplo del mismo género. Ellos podían ofrecer algo similar a la corriente del post-punk revival, pero con tal riqueza instrumental de fondo que logró sorprender. Esa sorpresa era todo un logro, no sólo por sonar a algo nuevo y currado, sino también por el hecho de estar codo con codo a nivel de innovación de una banda tan consagrada como Radiohead, ya que mientras sacaban discos como Funeral (2004) o Neon Bible (2007), los ingleses saltaban a la palestra con Hail to the Thief (2003) o In Rainbows (2007) poco antes o de forma muy paralela a los canadienses.
lunes, 30 de marzo de 2015
Crítica: Rebel Heart de Madonna (2015)
Hace ya 10 años fue la última vez que me sentí ilusionado con un disco de Madonna, con el energizante Confessions on a Dancefloor (2005). En ese momento sentía que la diva del pop estaba perfectamente en sintonía con la electrónica pop del momento y que sabía colocarse en primera linea aún siendo una mujer cuarentona (demostrando que se puede ser muy joven con esa edad). Pero si en esos tiempos era una gran y vanagloriada veterana del sector, hoy lo es mucho más, de veterana.
Lo segundo ya no tanto, debido a un conjunto de discos más conformistas y menos auténticos que en opinión personal han apagado un poco la llama de la nueva Madonna del siglo XXI. Y es que ese es el dilema, la artista que tenemos a día de hoy es una persona que en su momento fue toda una revelación en el mercado de la música popular. Pero hoy en día se ha convertido en una más de esos grandes nombres (a nivel de fama) que vende por su nombre. Aunque es una figura que seguirá vendiendo tickets para sus conciertos y conseguirá casi plenos, hemos de admitir que eso se debe más a su legado pasado que a sus logros actuales a nivel compositivo.
Recuerdo que en Hard Candy (2008) se fusionaban aciertos del disco del 2005 con grandes lacras del chicle pop actual, haciendo que el disco perdiera la contundencia del anterior. MDNA (2012) me parecía por otro lado un disco que exploró sonoridades interesantes, pero muy petardo y banal. Por lo tanto dos discos para llenar arcas, pero dos balas que aunque podían haber demostrado al mercado el baremo de calidad mínimo, se desaprovecharon lastimosamente. Y no es que pretenda atacar gratuitamente a la artista pero con la edad que tiene y por la pose que siempre demuestra me creía que sacaría discos más comprometidos en la causa de hacer una música accesible pero sofisticada.
Hoy hago esta crítica en post de ver como ha encaminado su carrera con el nuevo trabajo y si considero que va a tener alguna trascendencia o va a ser un mero disco más de Madonna. Como bien os dije unas críticas atrás, existe un mercado musical que se le puede denominar el AAA y que son aquellos artistas que por la seguridad que dan a las discográficas, se invierte más dinero en sus discos sea a través de mayor nivel de producción y instrumentación o a través de un mayor nivel de publicidad por televisión, radio fórmulas o incluso cine. Por esa razón soy el primero en exigirle más a esta música, ya que es la que va a influenciar a los que no son demasiado adeptos a investigar ni que sea un poco de música y que se dejan llevar por los 40 Principales.
Lo segundo ya no tanto, debido a un conjunto de discos más conformistas y menos auténticos que en opinión personal han apagado un poco la llama de la nueva Madonna del siglo XXI. Y es que ese es el dilema, la artista que tenemos a día de hoy es una persona que en su momento fue toda una revelación en el mercado de la música popular. Pero hoy en día se ha convertido en una más de esos grandes nombres (a nivel de fama) que vende por su nombre. Aunque es una figura que seguirá vendiendo tickets para sus conciertos y conseguirá casi plenos, hemos de admitir que eso se debe más a su legado pasado que a sus logros actuales a nivel compositivo.
Recuerdo que en Hard Candy (2008) se fusionaban aciertos del disco del 2005 con grandes lacras del chicle pop actual, haciendo que el disco perdiera la contundencia del anterior. MDNA (2012) me parecía por otro lado un disco que exploró sonoridades interesantes, pero muy petardo y banal. Por lo tanto dos discos para llenar arcas, pero dos balas que aunque podían haber demostrado al mercado el baremo de calidad mínimo, se desaprovecharon lastimosamente. Y no es que pretenda atacar gratuitamente a la artista pero con la edad que tiene y por la pose que siempre demuestra me creía que sacaría discos más comprometidos en la causa de hacer una música accesible pero sofisticada.
Hoy hago esta crítica en post de ver como ha encaminado su carrera con el nuevo trabajo y si considero que va a tener alguna trascendencia o va a ser un mero disco más de Madonna. Como bien os dije unas críticas atrás, existe un mercado musical que se le puede denominar el AAA y que son aquellos artistas que por la seguridad que dan a las discográficas, se invierte más dinero en sus discos sea a través de mayor nivel de producción y instrumentación o a través de un mayor nivel de publicidad por televisión, radio fórmulas o incluso cine. Por esa razón soy el primero en exigirle más a esta música, ya que es la que va a influenciar a los que no son demasiado adeptos a investigar ni que sea un poco de música y que se dejan llevar por los 40 Principales.
domingo, 11 de enero de 2015
Crítica: Modern Vampires of the City de Vampire Weekend (2013)
¡¡Ohh si, nena!! Este tio habla de Vampire Weekend, seguro que es un hipster como nosotros que idolatra Starbucks mientras curiosea su (aiaiai)-Pod. ¡Me escuece la camisa de franela cuando oigo esa barbaridad! Entre nosotros, ya no está de moda ser hipster, tiene demasiados seguidores, ahora lo que se lleva es... ¡Ser una persona normal, cagüen!. Pero entonces ¿porqué analizo a esta banda? Por una razón muy sencilla: son una de aquellas bandas que reflejan con mejor calidad nuestro tiempo.
Pueden ser simples y complejos, poperos (indie, claro está) o surfer rockers de primera fila. Hoy nos regalan una canción que sale en un anuncio de H&M y mañana una melodía que hace referencia al ateísmo que va apareciendo en la sociedad. Y es que sin mentir, cada vez la religión es menos la que impone los valores en la sociedad occidental y más las modas y gustos, que además, son bastante efímeros y caducos. Y oye, sobre esto solo diré algo, si has de ser bueno, que sea porqué tu quieres independientemente de si tienes un dios con el que pasar o no.
Lo interesante de todo esto es que en nuestra época de la glo(c)alización, falsamente nos hacen creer que nuestra opinión vale y que el mundo va a actuar para solucionar nuestros problemas. Pero ciertamente en un mundo en el que una relación puede acabar por Whatsapp, somos mucho más esclavos de lo que nos creemos. Algunos me preguntareis a que viene todo este discursito, y simple y llanamente os puedo responder que este es el mundo en el que vivimos y en el que ha nacido un disco como este. Y eso es muy importante, ya que todo aquello de lo que nos hablen sus canciones, si las entendemos, es muy probable que lo asociemos con la vida que nos rodea aquí y ahora.
Centrándonos más en esta banda nacida en Nueva York, es importante ver que con el que repasamos hoy ya son 3 los redondos que hemos podido saborear de estos jóvenes músicos. Un disco homónimo (2008) por el que muchos darían parte del riñón por sacarlo; colorista, divertido y renovador, su sonido mezcla del pop y de las músicas africanas daba vida a mis esperanzas de que se seguía produciendo música de calidad. Contra (2010), su continuación era otro disco excelso, que sabía tomar el estilo del disco anterior y enriquecerlo con fórmulas ochenteras, del dub e incluso lo psicodélico. Tenía momentos de grandes bases rítmicas y otros tantos de intimismo y experimentación.
Pueden ser simples y complejos, poperos (indie, claro está) o surfer rockers de primera fila. Hoy nos regalan una canción que sale en un anuncio de H&M y mañana una melodía que hace referencia al ateísmo que va apareciendo en la sociedad. Y es que sin mentir, cada vez la religión es menos la que impone los valores en la sociedad occidental y más las modas y gustos, que además, son bastante efímeros y caducos. Y oye, sobre esto solo diré algo, si has de ser bueno, que sea porqué tu quieres independientemente de si tienes un dios con el que pasar o no.
Lo interesante de todo esto es que en nuestra época de la glo(c)alización, falsamente nos hacen creer que nuestra opinión vale y que el mundo va a actuar para solucionar nuestros problemas. Pero ciertamente en un mundo en el que una relación puede acabar por Whatsapp, somos mucho más esclavos de lo que nos creemos. Algunos me preguntareis a que viene todo este discursito, y simple y llanamente os puedo responder que este es el mundo en el que vivimos y en el que ha nacido un disco como este. Y eso es muy importante, ya que todo aquello de lo que nos hablen sus canciones, si las entendemos, es muy probable que lo asociemos con la vida que nos rodea aquí y ahora.
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