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miércoles, 3 de febrero de 2016

Crítica: Salad Days de Mac DeMarco (2014)

Hasta las personas más elegantes del mundo tienen días desaliñados; días en los que te combinas fatal las zapatillas y el pantalón cutre de pijama con ese fajo de pelo que se ha quedado levantado como la cresta de un gallo y que le llamamos el "quiquiriquí". Pero maravillas de la ciencia o de yo que se el qué, a día de hoy lo que es un poco dejado mola o al menos no te salta la inquisición encima para acusarte de brujo. Estamos en el siglo XXI, un periodo en el que la electrónica inunda hasta la más diabética de las ramas del pop, por esa razón y por la superficialidad de lo comercial, muchas veces reclamo ese sonido casero, tranquilo, de sonrisa emporrada y de imperfección aparente. En ese perfil encaja un joven chaval canadiense que tiene por estilo de vida el despiporre y el no dar explicaciones de nada a nadie, pero eso si, emanando una especie de luz y alegría que pocos artistas saben traer a la música actual. Mac DeMarco representaría el tío con el que no es tarea difícil tener un rato de colegueo, compartir un porrete y cantar tres o cuatro canciones jangle en algún local o polígono abandonado.

Pero no nos llevemos a engaño, ya que este hombre tiene algo bastante interesante que aportar a nivel musical. Su estilo musical une de forma muy sutil la fórmula indie con ciertas raíces camperas/folk que hacen de su música algo sencillo de forma pero pegadizo de una forma un tanto indescriptible. Rock and Roll Night Club (2012) y 2 (2012) eran su carta de presentación y toda una declaración de intenciones a nivel estiístico. Algunos dicen que la música de DeMarco se ha descrito como blue wave (oleada tristona) o slacker rock (rock vago) por ciertos especialistas, pero el propio músico le ha llamado jizz jazz (semen jazz). Todo eso se debe al espiritu tranquilo, feliciano y autocomplaciente de las melodías. Pero la mejor forma de entender el sonido de este hombre es entrar en materia con su disco Salad Days (2014), que en buena medida encumbra las intenciones de sus primeros discos.