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miércoles, 20 de mayo de 2015

Crítica de Música Clásica: Le Désert de Félicien David (1844)

Las gestas épicas acostumbran a ser modelos para la humanidad de valentía, empeño y decisión. Cuantas veces se ha tomado las gestas de los griegos y los romanos, de los reyes como Charlemagne o Robert Bruce e incluso de mercenarios como Rodrigo Díaz de Vivar (el Cid). ¿Cuanta verdad hay en ello y cuanto mito? Muchas veces la fantasía y el ennoblecer un personaje lleva a falsear un poco su historia y empieza la leyenda. Por eso me gusta la pintura de Courbet, porqué me resulta más realista y aunque a veces es un pretencioso, busca la nobleza del ahora, del gesto, incluso en los actos más comunes como la cosecha del campo.

Tanta era la búsqueda de la nobleza del pequeño momento o de la escena habitual, que Courbet parecía que hiciera épica de si mismo. Para él, que se consideraba a si mismo un hombre con un perfil de cara muy hermoso, se colocaba saludando como todo un señorito en ¡Buenos días, señor Courbet! (1854). A la vez si nos situamos junto a Courbet en el siglo XIX, también podemos ver el Romanticismo dando coletazos con esa evocación épica de lo sublime y exótico con pintores como Friedrich o Delacroix. Vale, pues unamos los dos conceptos, un viaje de trámite absolutamente normal de una compañía y por otro lado, el desierto, sus rituales y su exotismo. ¿Lo tenéis en mente? Genial, pues con eso ya tenemos Le Désert (1844). Una obra a caballo de lo que serían dos momentos artísticos muy relevantes para el siglo XIX creada por un músico que tal vez no tubo excesivo bombo entre tanto gran nombre de músico que le rodeaba.

Veamos, Félicien David (1810-1876) era un músico notable de su tiempo, un buen compositor que tomaba mucha de su gracia de los referentes de su tiempo y sobretodo de Hector Berlioz (creador de la Sinfonía Fantástica). La admiración entre los dos músicos era mutua y aunque mister Berlioz tenía mucho más caché y dinero, no dudó en alabarlo como un gran maestro por la obra que hoy veremos. Pero David vivió una infancia difícil siendo huérfano desde los 5 años y entrando en un coro que sería su refugio hasta que entró al Conservatorio. Sólo estaría 1 año en el para abandonarlo y dedicarse al sansimonismo (movimiento político socialista impulsado por Henri de Saint-Simon que tenía como objetivo que el cristiano dedicara su vida a mejorar la vida moral y física de los pobres, igualando las opciones de estos a poder ser gente que aporte cosas intelectuales a la sociedad).

miércoles, 4 de febrero de 2015

Crítica de Música Clásica: L'Estro Armonico de Vivaldi (1711)

¿Se puede analizar la Música Clásica? Algunos seguramente querrán venir a por mi a partirme los dientes y a decirme algo así como: "Esta música se analiza sola, los años se han encargado de eso". Pero si fuera así, las personas más jóvenes no nos atreveríamos a acercarnos a valorar que supone para nosotros una música que fue hecha hace más de 300 años por el simple hecho de ser poco más que un mito inalcanzable con las puntas de los dedos de los ahora presentes en este mundo. Esto no es una tragedia griega, ni hay seres superiores, solo arte para valorar y por eso estamos los críticos, para valorar y transmitir cultura a los muchos interesados que existís. Entonces, la tarea difícil está en ir más allá del mito y encontrarse cara a cara con la música como si fuera de un artista más, aunque de sobras sepamos que estamos hablando de uno de los muy grandes.

Además existe otro gran problema que para muchos hace que analizar esta música pueda generar debate y controversia, el hecho de que no existe una grabación hecha por el propio creador de la obra. Eso desemboca en que existen muchas versiones con diferentes matices sueltas por el mar discográfico ¿pero cual es la buena? Eso se descubre a través de escuchar la misma pieza interpretada por diferentes orquestas y quedándose con la que más nos llene y ahí si que interviene mi subjetividad. Por mi parte, he decidido tomar esta versión de Fabio Biondi que recoge la gracia que para mi siempre ha destacado la música del compositor veneciano. Como la obra es más amplia que un disco normal y corriente, he preferido hacer referencias de diferentes partes que considere el cenit.

Es decir, que mi crítica estará hecha desde una escucha completa de la obra pero sintetizando aquellos momentos que más me hablan de ese sonido destacable que percibo. Pero antes que eso debo presentar la figura de Antonio Vivaldi (1678-1741), un destacadísimo compositor de música barroca, que destacaba por sus conciertos. Por la importancia que llegó a tomar su figura por Europa en su época, podemos decir que influyó sonoramente a músicos como Johann Sebastian Bach o Händel. Posteriormente Bach y sus hijos influenciarían a la siguiente generación, Haydn y este a Beethoven (que influenció hasta al butanero). Por lo tanto, directa o indirectamente el sonido del italiano siguió su desarrollo a lo largo del siglo XVIII i XIX. Todo un logro como músico, viendo la fugacidad actual de las modas.