Mostrando entradas con la etiqueta Hip Hop. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hip Hop. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de mayo de 2016

Crítica: SkyBreak de Zo! (2016)

Hoy ponemos bajo la lupa un disco actual no muy conocido, pero que nos sirve para entrar en sonoridades no tan habituales en este rincón de internet. Para mucha gente tampoco dice mucho el nombre de la banda, que tampoco es conocido por nuestras tierras, pero eso no quita que detrás haya una carrera musical con unas cuantas creaciones musicales en forma de disco. Y aunque nos podríamos remontar a mediados de la década pasada para ver los inicios, es mejor que nos centremos por un momento en el último disco de estudio realizado, ManMade (2013). Y lo que llama poderosamente la atención es el sonido R&B y toques de funk y electrónica negra de gran elegancia que comprenden sus temas. Lo estupendo, es que a diferencia de gran número de artistas actuales, sabe tener el sonido límpio de la actualidad sin que el contenido resulte soso o falto de espiritu, por lo tanto, la escucha de SkyBreak me resulta esperanzadora, viendo su precedente inmediato.

Nos adentramos directamente en el disco con el primer tema Lake Erie, que va sustentado por un tranquilo y bello piano que hace unas escaleras muy agradables que relajan y dan ritmo a la vez que delicadez. La voz de Sy Smith acompaña genial y ya de primeras siento lo mismo que con el disco anterior; un sonido muy moderno pero lleno de alma y capacidad de cautivar. Con Starlight, segunda canción, pasamos a un sonido funk/disco con electrónica que hace gala de una sutileza que lo aleja de la fanfarria de la época dorada del género en los 70 y 80, pero que por otro lado habla mucho del sonido actual de la buena música. Y es que haciendo referencia a unas declaraciones de Brian May en una entrevista de la publicación de The Miracle de Queen, es importante hacer música que cuente con el factor humano, más que con la simple electrónica. Tanto por las guitarras como por el notorio ritmo marcado por el bajo y la batería, siento viva la música.


Packing for Chicago, hace gala de un ritmo pegadizo, muy bien adornado por un bajo juguetón. Es de ese tipo de composiciones que aunque emanan tranquilidad, tienen una base movida que hace que no estemos ante la típica música de la que sudamos mientras suena. Se percibe vidilla sin caer en una rave desenfrenada. De alguna, podemos sentir una influencia del acid jazz en este tema o en el siguiente, I Don't Mind. El sonido tan pulido del jazz, hace que este disco tome una sensación cálida y al mismo tiempo que permite captar los matices de las notas. La incursión de elementos de hip-hop se incorporan de una forma muy natural y toda esta música de esencia claramente negra gana al dejarla como un diamante pulido sonoramente. Me recuerda un poco a esas melodías de jazz moderno tranquilo que en ocasiones ambientaban los juegos de conducción de los años 90, como Ridge Racer Type 4.

jueves, 20 de agosto de 2015

Crítica: Run the Jewels de Run the Jewels (2013)

El hip hop parece vivir un momento muy dulce de su existencia en estos últimos 3 años. Músicos como Kendrick Lamar o el regreso (y a la vez supuesta despedida) de Dr. Dre tras mas de una década sin publicar nada son buenas muestras. A la vez el bando blanco del género está Injury Reserve, que destaca con su tono humorístico y salido del tópico o incluso podemos recordar e incluir la figura de Eminem. Y es que la realidad, es que yo no me puedo considerar un fan del hip hop, todo y el gran respeto que me merece. Por esa razón, cuando abrí las puertas a estudiar el último disco de Kendrick Lamar, pensé en que tenía que dar un poco más de forma a esta nueva oleada de rap que tantos frutos está dando y aprovechar para ganar un poco mas de experiencia. Presentemos un poco a Run the Jewels para ver que nos ofrecen...

Este duo de raperos formado por Killer Mike (rapero de carrera destacada durante la década pasada) y El-P (El Producto, rapero y productor que desde finales de los 90 ha participado en diversos discos solistas y en grupo de culto), se conocieron en 2011 y desde el momento en el que se pusieron a colaborar en los álbumes solistas mutuos; R.A.P. Music (2012, Killer Mike) y Cancer 4 Cure (2012, El-P), parece que hubo muy buena química. De ese éxito nacería el proyecto de esta banda que en 2013 presentaría su primer disco. Antes que nada debo destacar que en este duo hay participación de los dos artistas de manera muy activa, pero mientras Killer Mike parece que aporta su rico simbolismo a las letras, El-P se encarga mas de la parte de produccion. Aunque no nos equivoquemos, también hace sus aportaciones líricas y musicales a la obra.

Tal como he leído en otras críticas de este disco, la intención era quitarse el estrés de componer de manera seria y buscar formas alternativas de presentar su música, de escribir sus letras, de plantearse un disco. De este tipo de actitudes, muchas veces nacen los discos mejor elaborados, los más rompedores o los que a la postre acaban teniendo una mayor identidad. Por esa razón me atraía traeros este disco a los gustosos y alienados del hip hop, para entender lo que es un disco diferente sea del género que sea. Por cierto, el nombre de la banda y del disco en si (y sacado de un tema del rapero LL Cool J llamado Cheesy Rat Blues), es como un concepto del rapero que le roba a otro rapero, es decir, el simbolismo de como ellos se han robado el rap para dominar por encima de los otros raperos. Este tipo de detalles me gustan, demuestran que la cultura del hip hop tiene un lenguaje propio que se ha formado en las canciones y entre raperos.

miércoles, 15 de abril de 2015

Crítica: To Pimp A Butterfly de Kendrick Lamar (2015)

Hay un momento en la vida en el que para no quedarse atrás se debe virar, porqué parece que la carretera que hacía tiempo que usábamos no va más lejos. En mi caso, me he dado cuenta de que no entender el hip hop me podía traer grandes problemas para estudiar la música popular. Mis referentes en este caso son realmente pobres y os puedo decir que mi modelo perfecto de discos de este género son en verdad híbridos como Licensed to Ill (1986), Paul's Boutique (1989) o Check Your Head (1992) de los Beastie Boys o Rage Against the Machine (1992). Pero mi decisión es clara desde hace unos días, quiero poder decir que he escuchado el género y me he dedicado a valorar sus innovaciones, ya que como os habréis dado cuenta, si no añades cuatro versos rapeados en tu canción popera eres un anticuado.

Voy a hablar de este disco desde mi experiencia, sin aditivos ni chorradas mega intelectuales. La verdad. es que me quiero dejar sorprender como un niño ante su música y sacar a relucir aquello que me parece innovador, interesante y emotivo. Hablando de Kendrick Lamar, nos tenemos que hacer a la idea de una joven figura del mundo del rap que empezó a destacar en 2010 con su álbum de arreglos Overly Dedicated. Como resultado de su éxito, al año siguiente ya pudo publicar su primer disco, via iTunes, Section.80 (2011). Pero el que se considera su ascenso estilístico es Good, Kid, M.A.A.D. City (2012). De su estilo puedo extraer unas formas muy elegantes, experimentales y alternativas a mucho hip hop que se me hace denso de escuchar. Por decirlo de alguna forma, me recuerda un poco al entorno agradable que sentía con Massive Attack en Blue Lines (1991) pero sin llegar a las formas de jazz o ambientalismo de estos.